Un Lago Envenenado | Haikus, parte 1

Por Saori García

Algunos haikus
me conflictúan tanto.
Más y más límites.

Está reducida.
Acortada por el haiku
la pobre tinta.

¿Cómo capturo
una vaga memoria
tan repentina?

Este poema
carece de saberse
corto y efímero.

El que lea esto
perdone cobardía:
este silencio.

La blanca leche,
¿a quién le corresponde
si es de una madre?

El suelo es siempre
manchado por la bala
roja en un cuerpo.

Como jugar
al escondite bajo
el verde pasto.

Yo no conozco
una fe o un hombre que
pueda abrazarme.

Yo siempre estoy
envuelta. Indiferencia.
Nubla mi vista.

¿Cómo peleo
con esta indiferencia
que me atosiga?

Ruego, perdóname
por todo lo que yo hice
y lo que no hice.

Un comentario en “Un Lago Envenenado | Haikus, parte 1

Deja un comentario