En el cuerpo, mi dolor. Jeanne Karen en La máquina verde.

Si el dolor comienza en el cuello y baja despacio hasta los hombros, luego se instala directamente en el ánimo, esa es la parte difícil y la que quiero eludir a toda costa, pero si irrumpe directamente en mi espalda, me derriba y el resto del día no puedo hacer más que tratar de ponerme de pie y seguir con la rutina, aunque se vuelva insoportable, no nada más por su propia naturaleza, también porque lleva el peso de la angustia: ese ánimo de correr, de hacerlo todo bien y de prisa y a la vez sentir que estoy atada a una silla o pegada al piso. Existe el deseo de acelerar, de salir volando en contra de toda lógica.

Luchar contra el cansancio, contra esas punzadas, ese ardor, se vuelve a veces más denso que el malestar, ¿lo han vivido a menudo?

Pensar en lo que nos sucede, luego sentir el fragor de la existencia, la vida entera que pasa como en una proyección frente a nuestra mirada de conejos sorprendidos, animales de presa. Parece como si la realidad descargara diariamente todo su volumen sobre nuestra fragilidad, sobre el esqueleto, sobre el espíritu que nos habita. Esconde las complejas redes de las horas, el pensamiento, los acontecimientos sobre estas cosas quebradizas que somos, a las que a veces podemos llamar cuerpos y otras simplemente algo como un yo, que en realidad no sabemos bien qué significa. Un yo como un vacío, como la estabilidad de alguien, de algo, del todo, un yo como un conjunto, como un movimiento, como la incertidumbre.

En el cuerpo, mi dolor, el ritmo de la respiración, el aliento, la esperanza de que seguiré aquí, luego el desasosiego.

Dicen que sentirlo todo es bueno, que es parte del aprendizaje, pero algunas personas no estamos preparadas para esas tareas, son batallas que sabemos perdidas, desde antes de arrojarnos a la rompiente.

Cuando cierro los ojos siento una voz que no es la mía, una verdad que se acerca a mí, a mis heridas, a ese dolor del que les hablo, quizá sean los versos de una de las más grandes poetas que han existido: “Vivían en sus vidas. Expuestos a los vientos. Juzgados de antemano. Con cuerpos para el adiós desde que nacieron”. Del poema Monólogo para Casandra de la gran poeta polaca Wislawa Szymborska.

Desde siempre estoy diciendo adiós, desde siempre sé que la permanencia no la dicto yo, existen las circunstancias, el destino, mejor aún: la suerte.

Y el dolor es compañero, es el otro que me habla, que habla a través de lo que soy, que también habla por mí con su propio idioma, con sus pesadas palabras. Unos días viene para sacudirme la felicidad, otras veces solo para acompañarla, está latente, en silencio, quieto como un gato en la azotea, que presiente el vuelo de las palomas.

Jeanne Karen

Jeanne Karen Hernández Arriaga es poeta, editora, periodista, activista cultural, columnista. Nació en la ciudad de San Luis Potosí el día 14 de mayo de 1975. Tiene alrededor de quince libros publicados, entre ellos: La luna en un tatuaje, (Editorial Verdehalago, 2003, CDMX), El club de la tortura (Ediciones Sin Nombre, CDMX 2005), El gato de Schrödinger (Editorial Ultramarina, Sevilla 2012), Cementerio de elefantes (Ediciones Fósforo, CDMX, 2013), Púrpura Nao (Editorial Grito Impreso, San Luis Potosí, 2018), Menta (Editorial Ponciano Arriaga, 2019, San Luis Potosí, con ese título ganó el Premio 20 de Noviembre del 2018, por tercera ocasión), La vida no es tan clásica, (Editorial Zeta Centuria de Argentina, 2022), nueva edición de El gato de Schrödinger por la editorial del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 2023. Ha sido invitada a importantes encuentros de escritores, el más reciente fue el Festival Internacional de Poesía Bogotá, dedicado a treinta poetas que escriben en lenguas romances, representó a México. Su obra ha sido difundida en medios impresos y electrónicos. Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de creadores con trayectoria y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón, en tres ocasiones y el Premio Nacional de Poesía Salvador Gallardo Dávalos en 1999. Una escuela de nivel básico lleva su nombre. Por el momento prepara cuatro libros de poesía y dos novelas, además uno de ensayo literario, un libro de memorias y otro de cuentos.

Publicado por jeannekaren

Poeta y escritora.

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