Por Elizabeth Vázquez Pérez
Veinticuatro horas al día no son suficientes para acabar la lista interminable de pendientes en la oficina, casa o negocio, y no es frase de mercadotecnia es la realidad que vive la gente. Comúnmente escuchamos decir que cuando eras niño el tiempo hasta sobraba, pero en realidad sigue siendo el mismo para todos, la verdad era que en esa etapa ni nos importaban las horas o lo que tenías pendiente por hacer, simplemente lo dejabas pasar y venía el siguiente día, así de fácil. Y por qué lo fácil es lo más difícil, como adulto se complica con el hecho de solo pensarlo.
Caer en la preocupación por lo que se desconoce en el ¿Qué pasará? es por lo que nuestra mente se presiona con pensamientos para tener bajo control algo que no se sabe con certeza cayendo en probabilidades o expectativas al aire tratando de ganarle al tiempo para cumplir con actividades que satisfagan una necesidad. El problema se halla en el saber si es precisamente eso, cubrir una necesidad o el que sea algo adyacente que conlleve a esto, una enfermedad silenciosa cayendo en el estrés.
A mayor cantidad de actividades hay menos tiempo del día para realizarlas donde disminuimos nuestro tiempo de calidad en actividades que dejamos pasar (relaciones personales, familiares) sin poder abarcar todo.
De esto me topo a diario siempre buscando alternativas para distribuir todas las actividades en un día analizando toda acción. Pero quiero comenzar con algo que, haciéndole justicia al termino me sucedió al llegar de visita a una casa donde todo lucía impecable, ordenado y pulcro no sé por qué diablos me llamaba la atención, talvez por un anhelo tonto para conseguir tener todo bajo control en casa y más porque no era la primera vez que visitaba ese lugar que era como un museo por explorar. Solo pensaba en la manera en cómo le hacía para que todo siempre fuera así, y es donde escuche decir (por parte de la dueña de la casa) que al día siguiente le tocaba arreglar y limpiar la planta alta de la casa. ¿Cómo le era posible hacer todo eso y tener aun tiempo para ella misma y para regalar si fuera esa la situación?
El absurdo fue el pensar que al practicar esta metodología me serviría de algo, sin embargo, solo me aturdí al imitar dicho método. Me enfoque en los ladrones de tiempo que son aquellos que pudieran ser mi manía y que por gusto los hubiera incluido a mi rutina, pero aun así no logre nada. Me sentí como niña acudiendo a sesión psicológica donde como consejo se me daba tener una serie de deberes a cumplir en una cartulina pegada a la pared con motivación al final del día o sentir frustración por no acabar todo lo destinado. Estrés mental innecesario quizá al incluir más actividades no destinadas para el día.
Pienso que perdemos la capacidad para tomar las cosas de una manera más simple al crecer y siendo adultos ante más acciones más responsabilidades, por lo que le damos más valor a estas que a nosotros mismos para poder solucionarles. Siendo niño o adulto independientemente del contexto y edad la presión es similar.
Las situaciones son mejores cuando se salen de control para poder abordarles. Buscando la solución que se adapte a lo requerido es como se realizan de una manera óptima y precisa. El tiempo es un aditamento que no se puede suplir sin embargo teniendo buenos hábitos para organizar y la capacidad para solucionarlos es la manera más eficiente para que el reloj alcance. Esto no implica el ser rápido o lento, si no es la manera más inteligente para no excusarse de lo que se debe cumplir por mandato propio y requerido talvez para cualquier actividad donde siempre se culpa al tiempo. Siendo esta una premisa que excusa al ser por proyectarse ineficiente.
Por lo tanto, dejémonos de quejar para disfrutar del tiempo porque siendo el mismo, es el que nos castiga por ser estúpidos e incapaces al argumentar lo que no se quiere acatar o hacer. Siendo un valor porque no embellecerlo con alternativas que nos permitan aprovecharlo y no convertirlo en vicio dejando que las situaciones fluyan y mueran al cumplirse de la manera que sea.
Y si, el estrés es lo que nos va carcomiendo la vida en salud mental o física pero el querer abatirlo resulta más soberbio que lógico.

Estudió ensayo literario en la Secretaría de Cultura del gobierno del Estado (2019-2020). Ha publicado en revistas electrónicas: revista Hilal Puebla (ensayo Un vicio silencioso, 2020), Revista Foco Literario de Argentina (poesía, Haiku 2021) y Caracola Magazine en México (poesía Degustación, ensayo "Solo ellos pueden hacerlo" , relato " Dos por un cuarto de hora", 2021), editorial CEA España (retos escritura 2021,haiku) , ha publicado en Poesía de morras , Revista "El Cisne"(poesía)
Apasionada, creativa, no sabe quién es, le gusta escribir. No anda en busca de estilo, sino de retos.
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Felicidades
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