Por Irene González.
Endometriosis es el nombre de una enfermedad crónica relativamente poco conocida y estudiada, incluso cuando afecta a 1 de cada 10 mujeres según la asociación Endometriosis México y el Ministerio de Sanidad de España. A nivel mundial esto representa alrededor de 190 millones de personas menstruantes en edad reproductiva. Su causa no está clara y actualmente no existe una cura conocida, sin embargo con su correcto tratamiento se puede tener una buena calidad de vida.

¿Pero qué es la endometriosis?
La Organización Mundial de la Salud en su página web define la endometriosis como una enfermedad caracterizada por el crecimiento de un tejido similar al endometrio fuera del útero. El endometrio es la capa de tejido que recubre el útero. Si se presenta un embarazo este tejido acoge al embrión, de lo contrario se desprende y deshecha durante el proceso que conocemos como menstruación. En la endometriosis existe crecimiento del tejido generalmente en zona pélvica; ovarios, trompas de Falopio, vejiga, recto, intestinos, etc. Casos más severos y avanzados pueden extenderse a órganos como riñones y pulmones.
Los síntomas varían y dependen de la ubicación en la cual se presente el endometrio, sin embargo entre los más comunes se listan los siguientes:
- Menstruaciones con dolor muy intenso e incluso incapacitante que con el tiempo suele volverse peor.
- Sangrados muy abundantes durante el período menstrual, y posible existencia de pérdidas de sangre entre períodos.
- Dolor pélvico crónico.
- Dolor durante o posterior al sexo.
- Dolor al defecar u orinar.
- Inflamación y nauseas.
- Fatiga, depresión o ansiedad.
- Infecciones recurrentes.
- Problemas de fertilidad.
Una enfermedad con síntomas del calibre de los previamente descritos y que afecta a un segmento considerable de la población mundial debería tener más relevancia en las mesas de diálogo, sin embargo al día de hoy son muchas las personas que ignoran su existencia. Su diagnóstico es complicado debido a la variada gama de síntomas que presenta, al desconocimiento en torno a la enfermedad y a la falta de investigación al respecto. Son también perjudiciales los estigmas que existen alrededor del ciclo menstrual y el sexo: es una idea generalizada que el sangrado ocasiona molestias extremas, que los cólicos incapacitantes son “naturales” y que el coito duela. Debido a esto puede transcurrir mucho tiempo entre la aparición de los malestares y su correcto diagnóstico y el mismo paciente puede ignorar la existencia de la enfermedad durante años, subestimarla y normalizarla incluso cuando merma significativamente su calidad de vida.
Además quienes la padecen suelen sufrir tratamientos diversos sin resultados, valoraciones erróneas, desestimación de sus casos por parte del personal médico, incomprensión de las personas que los rodean, incredulidad ante el dolor extremo que describen y daño emocional adicional al daño físico debido a la ignorancia en torno a la enfermedad. En nuestro país, de acuerdo con datos de la asociación Endometriosis México, su promedio de diagnóstico es de 9 años.
El portal en línea de la OMS, por su parte, menciona:
“En muchos países, el público en general y la mayoría de los proveedores de atención de salud de primera línea no son conscientes de que sufrir un dolor pélvico angustiante y que altera la vida de la paciente no es normal, y ello conlleva una normalización y estigmatización de los síntomas y un retraso significativo en el diagnóstico»
La buena noticia es que poco a poco se comienza a hacer consciencia sobre el tema, a difundir información y a educar al respecto. Muchas personas han decidido relatar sus historias con la esperanza de ayudar a otros, evitar que pasen por malos procedimientos o que se les desestime argumentando que sus síntomas son de origen puramente psicológico, algo que lamentablemente también sucede con frecuencia. Se han unido en la lucha porque la enfermedad se conozca, tome en serio e investigue hasta idealmente entender sus causas y encontrar una cura.
Karen Escoto es una de estas asombrosas y valientes personas que han hecho pública su experiencia. Padeció mucho dolor durante la mayor parte de su vida, sin embargo debido a la normalización del dolor intenso menstrual lo desestimó. Pensó que se trataba de algo inevitable que mes con mes debía de soportar, a pesar de que afectaba sus actividades regulares y su bienestar. Cuando finalmente fue diagnosticada, su enfermedad estaba tan avanzada que tuvo que someterse a cirugía. Necesitó una resección intestinal, se le retiraron dos endometriomas, un quiste, tejido en varios de sus órganos y terminales nerviosas. Tuvo la fortuna de encontrar especialistas que la orientaron, apoyaron y fueron muy empáticos con su padecimiento, una experiencia que lamentablemente no todos comparten. Karen espera que quienes padezcan la enfermedad se animen a relatar su vivencia para que así más personas puedan ser diagnosticadas a tiempo y tengan acceso a una vida de calidad, libre de dolor.
Si tú te identificas con los síntomas descritos es muy importante no desestimarlos, informarse ampliamente, buscar un profesional capacitado en el tema y realizar los estudios correspondientes. La menstruación extremadamente dolorosa NO es normal, como tradicionalmente nos han venido contando. Sufrir durante el período al punto de ser incapaces de acudir a la escuela, al trabajo y en general alterar nuestra calidad de vida no debería de ser lo común. Ninguna persona menstruante debería tener que aguantar un dolor extremo cada mes.
Para quienes no presentan síntomas de esta enfermedad o no menstrúen sigue siendo de vital relevancia conocer la existencia de la endometriosis, divulgar información de fuentes oficiales y fidedignas al respecto, eliminar estigmas sobre el período y dejar de acercarse al tema como un tabú.
Asociación Endometriosis México: http://endometriosismexico.com/
Clínica de excelencia en endometriosis GDL: https://clinicadeendometriosis.com/OMS: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/endometriosis

Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.
Instagram: @r.irenegon
