¿Qué piensas?|Colaboración


Por Marina Areta

Me pregunto

cuando mis ojos como noches se acercan a tu bosque curiosos,

se empeñan en deshojarlo

¿Verás mis paisajes?

¿Seré otra piel sin importancia?

¿haces mapas de mis lunares? 

Ya me abriste un dejo de tu follaje,

vi la sombra que atesoras,

esa que habita un rincón de tu mente salvaje,

el cielo sabe que no quiero reemplazarla,

No fui hecha para alumbrarla

muero por acompañarla

tú que duermes, abres e intrigas,

eres una estación cambiante, 

con tus misterios me incendias

mis pies,

abejas que giran hacia tus frutas

mantienen su vibrante vuelo

dulces, locas, abiertas.

Las piernas son agua,

toda yo río, laguna y cascada

deseosa de abrazar tu lengua. 

Mis labios, especie de copa,

mi vino desea embriagarte,

dejar en ti su rastro violeta.

Los pechos, dos flores en espera

de tus dedos, de tus dientes

primavera.

Puedes comprobarlo si te acercas,

este cuerpo mío no es templo,

es umbral rojo, ¡mira! 

Te aviso que dentro hay humo

calcinado fantasma en mis latidos,

la memoria de un dolor antiguo.

No puedes exiliarlo

pero si te atreves

haz de respirarlo,

lo desea la arboleda en tu mirar

su pudor silvestre lo delata

se vuelve dorado al verme llegar.

Quiero, con sinceridad presentarte fantasías: 

tu amapola segura ante mi manto negro, 

dentro de mí el sabor de tu ambrosía.

Tus brazos una suerte de conspiración,

cálido lugar donde existimos los dos, 

de tu soto y mi penumbra la unión. 

Te entrego esta confesión honesta,  

quizá podrás responder mi duda.

Hazlo y… Si es igual, todo comenzará. 

Tú y yo; cuerpo, alma, 

creación.

Deja un comentario