Por Nohelia Menjivar
La niebla se despeja,
el petricor perfuma el espacio,
el ruido como una corriente golpea mis oídos y me hunde en la poesía.
El tiempo plácido y las almas ávidas corretean mi vista.
Los opulentos cada vez más abastecidos,
los desventurados cada vez más desproveídos.
Los gestos se extinguieron y la desesperación controla la mente.
Somos degustación que alimenta a los incultos con corbata
y el que lucha contra la adversidad es humillado y el que roba los centavos exaltado.
Caemos en debilidades y nos sembramos ineficiencia marchitando nuestros espíritu.

¡interesante entrada!
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