Por Fernanda Loé A pesar de que muchas personas dicen que la edad solamente es un número, pareciera que la cantidad de años que tenemos sirve de credencial para identificarte ante el mundo. La realidad es que pocas personas pasan por alto preguntar la edad en una primera cita, al hacer amigos o incluso alSigue leyendo «De las amistades intergeneracionales, las etapas de la vida y lo que pesa la edad»
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Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Rosado es el atardecer.
Por Arizbell Morel Díaz. Para mamá… La delicadeza de un pétalo solamente es comparable a su aroma. Al tacto de unos dedos inexpertos, Jacinta repasaba la figura de una rosa anaranjada como el atardecer de esta historia. Afuera, la lluvia limpiaba lo rojizo del sol que muere, de la luna naciente al mediodía. Afuera, losSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Rosado es el atardecer.»
La ausencia
Por © Isa Hdez. Sus pasos lo llevaban siempre al mismo lugar, y andaba lento y cabizbajo como abstraído en su mundo, el mundo que él necesitaba para descansar. Lo había pensado muchas veces y ya no lo repetía como hacía antes, hace un tiempo, se había quedado callado y nadie conseguía sacarlo de suSigue leyendo «La ausencia»
La luna y sus letras: La otra marcha
Marcho cuando me dicen: solo para que tú lo leas. Marcho cuando lo gritan. Marcho cuando debo ofrecerles los caminos e instituciones para que la violencia contra ellas pare. Marcho porque es el primer paso que dan para poder hablar del tema.
Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Tarot-Reader-«La que lee las cartas.»
Por Arizbell Morel Díaz. Todo comenzó en un viejo callejón, de esos que esconden las grandes urbes del mundo como si de un lunar indeseable se tratara…entre las piedras, en las ranuras de los ladrillos, con una voz agrietada por los años, ella leía las cartas… Una por una, las volteaba con la lentitud deSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Tarot-Reader-«La que lee las cartas.»»
Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Yule Boy.
Por Arizbell Morel Díaz. Para Teatro El Milagro. Liliac sostenía su taza de café con ambas manos mientras contemplaba la mañana por la ventana de su sala. Al frente, el invierno infernal se extendía en todo su esplendor, anunciando otra jornada llena de heladas y un sol tan seco que quemaba los ojos con tanSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Yule Boy.»
Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Cajas de Navidad.
Por Arizbell Morel Díaz La mañanas frías y claras están sobrevaloradas, pensó Ana mientras bajaba los escalones de su casa a tropezones apresurados (uno a uno, con calcetas frías sobre la baldosa verde con bordes amarillentos); lo que verdaderamente importa es saber que un día está listo para estrenarse, que no importa la cantidad deSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Cajas de Navidad.»
Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Sirena Otoñal.
Arizbell Morel Díaz. Tengo una flor de cempásuchitl seca en una maceta que me mira todas las mañanas al despertar. Pétalo a pétalo se ha deshojado por completo ya. Ojalá fuera de primavera, para que volviera a retoñar. Pero ella necesita del frío, como yo del caminar… Dicen que las sirenas solo pueden cantar, peroSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Sirena Otoñal.»
Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Un altar para dos.
Por Arizbell Morel Díaz. Era inevitable, la música del rock le recordaba a sus días de juventud temprana en una colonia de tercera dentro del ombligo del mundo. Las calles plagadas de vírgenes de Guadalupe, el olor que no era incienso, el tráfico, el clima, el metro y los payasos de semáforo sobre al asfaltoSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Un altar para dos.»
Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Una corona de rosas.
Por Arizbell Morel Díaz. pensar que estar es serser es hacer en pensar que es estar… Sobre mis hombros pesa una corona de rosas lilas que no he decidido llevar. Como todo lo que es impuesto, me molesta, me la quiero quitar.Esta corona se ha pegado a mi frente como se pega una babosa deSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Una corona de rosas.»
