Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Empeñarse a una estrella.

Por Arizbell Morel Díaz Para E.R. A los 26 Rogelio no podía dejar de pensar en que era una maravilla que el mundo fuera redondo.Por más que le daba vueltas cual globo terráqueo, esta idea no dejaba de rotar en su mente.Era un ser curioso, un joven con ambiciones de comprender a la esfera terrestreSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Empeñarse a una estrella.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Disertaciones de primavera.

Por Arizbell Morel Díaz. Hace un largo estrecho de tiempo, el Invierno decidió que el mundo debía ser suyo. Después de todo, él era el más viejo de todas las estaciones. Él había visto a todos nacer, crecer y volver a él.  Era el principio y el final, la unidad. Todo terminaba en el invierno,Sigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Disertaciones de primavera.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Perfiles.

Por Arizbell Morel Díaz. Era sólo una chica más de veinte mil que habitaban la gran urbe del ombligo del mundo. Caminar entre miles de rostros que son iguales a ti, pequeñas variaciones de una misma que amenazan con desaparecerte si lo permites aunque sea una vez, era parte de su día a día. HastaSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Perfiles.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetasI La espera.

Por Arizbell Morel Díaz. Esperar que vuelva a suceder, que las luces se vuelvan a encender después de Navidad la obsesionaba. El árbol y las esferas en cajas, aquéllas que se rompieron ya se encontraban en la basura. Toda la Navidad y la alegría se habían esfumado con los abrazos de fin de año.  LasSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetasI La espera.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I El color amarillo de tus ojos al ver las hojas caer.

Por Arizbell Morel Díaz. Por siempre recordaré el sonido sordo de las hojas al caer sobre el asfalto. La música del silencio que sobreviene al acercarse el otoño en la ciudad. El amarillento crujir de un millón de mudanzas a la vez; la metamorfosis constante de ver a las plantas perecer.  Cuando era niña, meSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I El color amarillo de tus ojos al ver las hojas caer.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La Niña que se convirtió en ballena.

Por Arizbell Morel Díaz. Èrase una vez una niña.Èrase una vez dos.Y luego tres… Tic, toc, tic, toc resonaba en toda la habitación. Beatriz sabía lo que aquello significaba: un nuevo día estaba por comenzar. Con sus cortos cabellos y medias demasiado largas para su edad, la niña recorrió el pasillo de la gran casaSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La Niña que se convirtió en ballena.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La máquina que todo lo escribe.

Por Arizbell Morel Díaz. Hoy me he encontrado una máquina. Una máquina que todo lo escribe.  Y he leído en Internet que una máquina que todo lo escribe puede ser la perdición de más de uno.  Pero yo no me fío de lo que otros me dicen.  Por eso, yo sí tengo una máquina queSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La máquina que todo lo escribe.»

Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La Talavera.

Por Arizbell Morel Díaz. Dos platos y tres, son seis… Cuatro y ocho, dieciséis. La pequeña Hortensia observaba la vitrina de la abuela desde el piso. En ella, parecían estar ocultos todos los secretos del mundo adulto. Por eso Hortensia la miraba, para entender un poco más que le esperaba en un futuro.  Era unSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La Talavera.»

Encierro

Por Lucia Ortíz Marín Las hormigas se abrieron paso a través de la pared.  Ayer llovió toda la tarde, y para cuando te diste cuenta, una hilera interminable se deslizaba por un minúsculo agujero y caminaba a lo largo y ancho de la habitación.  Tu pareja te gritó, furiosa porque su cama estaba infestada. TuSigue leyendo «Encierro»