Por Lorena Luna Recorrí mí adentro, me caminé despacio entrando en cada uno de los rincones y me vi. Lloré como un niño cuando no encuentra lo que busca, yo tampoco podía encontrar lo que era mío. Había hambre, sed, cosas rotas, otras desordenadas y unas cuantas más inmersas en el olvido. Mis rodillas resecasSigue leyendo «Introspección»
