Respiras lentamente cerca de mis oídos y mi ser se expande. Siento deseo, deseo de querer ser consumida por el fuego que tu ser emana, de palpitar aún más deprisa y detener el tiempo.
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Una sola exhibición
Tomas mi mano, con ello escribo mi destino. Manecillas, voces, manecillas, voces. Me conduces al ascensor. Se abre la puerta. Por un pasillo me conduces y me dejo llevar a una habitación con lo necesario para un momento de placer.
Alfombra roja
Esas tardes en tu sala, sobre la alfombra roja
en la que rodamos, nos miramos, nos besamos,
nos tocamos y después de muchos, muchos
días de hacernos sentir
Sólo conmigo
la limpieza es el motor de hacer este hermoso ritual. Empiezo en mi pie izquierdo, lo froto suavemente para retirar células muertas, sigo hacia arriba en la pantorrilla, a la pierna y llego a mis muslos. Del lado derecho es lo mismo.
Deseo por ti
Tu boca que va por caminos intermitentes, de mi boca al cuello y de mi cuello a esos dos montes que se erizan entre cada mordida y evitan que salga mi corazón con tanto latir.
Dónde todo cabe
Me honra como mujer mayor
sentir aquí y ahora atracción por tu persona,
poderosa, insistente, ¡inesperada!
Acudo a mi naturaleza femenina
sin edad, canas ni miedos.
¡Estoy dispuesta a saltar al vacío contigo!
Tus miradas dicen más que tus labios;
me gritan que no tienes lealtades con nadie.
Somos tú y yo.
Tenemos esa infinita paciencia;
paz y ciencia
Donde todo cabe.
Amo, escribo y soy…
Sigo el camino tomada de tu mano.
Onanismo
Los ríos subterráneos se aceleran, van con fuerza saliendo de las cavernas rosadas y explosionan llegando al éxtasis con gritos de placer ante la fuerza de la emoción palpitante de su existencia, como olas que se estrellan en acantilados, como la caída de agua de elevadas cascadas. Con ese estruendo y fuerza se encuentra con su propia naturaleza.
Acróstico
Por Mailet García Entró por los sentidos: su cálido color, su febril textura, su sutil aroma. Recorrió rápidamente el trayecto hasta endurecer los pezones. Oscilante, recorrió la espalda larga y erizada. Titubeó y se detuvo en el ombligo para estremecer el cuerpo que habitaba. Inquietante hormigueo suavizó las piernas al tiempo que se preguntó: ¿SonSigue leyendo «Acróstico»
Poemas de Luna llena
Agarrar tu rostro con mis manos y besarlo
mientras tu líquido cae en mi cuerpo,
blanco, espeso, espumoso.
La vez primera
De pronto estoy en ese momento mágico de la vez primera. Tu aliento de sándalo me envuelve, el mío de flores te estremece, y nuestras bocas juguetonas se llenan de suaves mordiscos, humedades, de sabores a frutos prohibidos que nos provocan sensaciones infinitas.
