la limpieza es el motor de hacer este hermoso ritual. Empiezo en mi pie izquierdo, lo froto suavemente para retirar células muertas, sigo hacia arriba en la pantorrilla, a la pierna y llego a mis muslos. Del lado derecho es lo mismo.
Archivo del autor: LaCoyolRevista
Deseo por ti
Tu boca que va por caminos intermitentes, de mi boca al cuello y de mi cuello a esos dos montes que se erizan entre cada mordida y evitan que salga mi corazón con tanto latir.
Dónde todo cabe
Me honra como mujer mayor
sentir aquí y ahora atracción por tu persona,
poderosa, insistente, ¡inesperada!
Acudo a mi naturaleza femenina
sin edad, canas ni miedos.
¡Estoy dispuesta a saltar al vacío contigo!
Tus miradas dicen más que tus labios;
me gritan que no tienes lealtades con nadie.
Somos tú y yo.
Tenemos esa infinita paciencia;
paz y ciencia
Donde todo cabe.
Amo, escribo y soy…
Sigo el camino tomada de tu mano.
Avispero
Mi cuerpo se encuentra en un estado larvario, necesita mudarse hasta los huesos. No es un visitante que agobia, sino quien traza en silencio el sentido de este lugar.
Onanismo
Los ríos subterráneos se aceleran, van con fuerza saliendo de las cavernas rosadas y explosionan llegando al éxtasis con gritos de placer ante la fuerza de la emoción palpitante de su existencia, como olas que se estrellan en acantilados, como la caída de agua de elevadas cascadas. Con ese estruendo y fuerza se encuentra con su propia naturaleza.
Acróstico
Por Mailet García Entró por los sentidos: su cálido color, su febril textura, su sutil aroma. Recorrió rápidamente el trayecto hasta endurecer los pezones. Oscilante, recorrió la espalda larga y erizada. Titubeó y se detuvo en el ombligo para estremecer el cuerpo que habitaba. Inquietante hormigueo suavizó las piernas al tiempo que se preguntó: ¿SonSigue leyendo «Acróstico»
Poemas de Luna llena
Agarrar tu rostro con mis manos y besarlo
mientras tu líquido cae en mi cuerpo,
blanco, espeso, espumoso.
La vez primera
De pronto estoy en ese momento mágico de la vez primera. Tu aliento de sándalo me envuelve, el mío de flores te estremece, y nuestras bocas juguetonas se llenan de suaves mordiscos, humedades, de sabores a frutos prohibidos que nos provocan sensaciones infinitas.
¿Bailamos?
Seguir la trayectoria de tu mirada hizo que mi respiración se hiciera cada vez más profunda y pausada. Cuando tus ojos siguieron su camino hacia el sur desde mi ombligo, mi primer impulso fue abrir las piernas ligeramente, para permitir que tu mirada penetrara más allá de mi falda. Sonreímos en complicidad dejando que nuestros rostros hablaran por nosotros; éramos dos hogueras ardiendo sincronizadamente.
Yo, de húmeda naturaleza.
«Un espacio donde brota mi energía y se activa de manera sensorial. Río, laguna, mar, lluvia, vegetación exuberante, despliegue de vida»
