Por Tania Cisneros
Debajo del árbol de la abuela susurro tres veces tu nombre para que vuelvas.
Prendo el incienso que lleva tu nombre,
coloco tu foto junto al ropero,
mi peluche blanco,
un par de muñecas
lágrimas viejas para que juguemos con ellas.
Me fumo un cigarro,dos, tres,la cajetilla completa
para que el humo se transforme en te quiero debajo de las nubes.
Me recuesto a lado tuyo te sueño a lado de tus gemelos debajo del pórtico.
Ya no veo la ambulancia,
los gritos,
ni el silencio.
No te has ido de aquí tía, sigues aquí con nosotros en esta casa llena de gente,
de risas,
de domingos nuevos.
Caen por la tarde varios limones.
Es solo un sueño.
Por eso te nombro hoy por las mañanas,las nochesy también en mis días tristes de duelo.
Repito tu nombre un par de veces debajo de este árbol en tu cuarto,en la cama
en el patio.
Me fumo tus cigarros
saco tu ropa para no sentir que contigo se murió también mi cuerpo.
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