Carta con lector ausente


Por B. R. Sánchez

Cielo.

Si el amor ha de regresar a mí, que lo haga solo contigo. No deseo un amor nuevo, ni promesas vacías que intenten llenar tu ausencia. Si el destino insiste en traerme el amor, que lo haga con tu nombre marcado en su esencia, con la fuerza de un ángel de la muerte que haya pronunciado tu recuerdo mil veces antes de llegar a mí.Que traiga tu cuerpo como empuñadura de su espada, firme, inquebrantable, como tus manos que me sostenían. Que la hoja de ese acero sea el deseo insaciable de mis labios buscando los tuyos, la desesperación de mis noches vacías, el tormento de mis días sin tu risa. Que me atraviese el pecho sin compasión, como lo hace cada pensamiento de ti cuando intento seguir adelante.No quiero reemplazos, ni consuelos, ni remedios inútiles. Si el amor regresa, que sea solo con tu esencia, con la intensidad de lo que fuimos, con la tormenta de nuestras madrugadas y el incendio de nuestras miradas.Porque así lo quisiste, me marché sin dejar rastro, apenas una nota, sin huella alguna, como si nunca hubiese estado allí. Como si nuestra historia pudiera borrarse con un solo portazo.  Sé que sigues caminando por los mismos pasillos, que te sientas en el mismo sofá, que duermes en la misma cama. Y… aunque ya no quede nada mío entre esas paredes, mi corazón aún late allí, escondido entre los recuerdos, aferrado a lo que un día fue nuestro.Una parte de mí nunca se fue y duele con cada respiración, con cada latido que insiste en seguir adelante cuando todo dentro de mí quiere detenerse.
Si el amor ha de volver, que se quede en la quietud de la noche cuando miro las estrellas y encuentro tu reflejo en cada una de ellas. Que se oculte en nuestras canciones, esas que alguna vez compartimos, que aún resuenan en mis oídos, tan llenas de promesas. Que habite en mis recuerdos, en cada rincón de mi mente donde tu voz aún me llama, donde tu risa sigue llenando el vacío, y en todo lo que dejamos atrás, lo que fuimos y lo que aún podría ser si el destino hubiese elegido otro camino.Que se quede en los suspiros que te pronuncié, en cada palabra que tejí con el alma, en cada mirada que te entregué sin dudar. Que se quede en el eco de lo que nunca se fue, en esa parte de mí que aún te busca, que sigue esperándote en cada paso. Que se quede en la mirada que guardaba en secreto, esperando que al final nuestras almas se encontraran nuevamente, sin importar la distancia, el tiempo o las sombras.Si el amor ha de regresar, que sea con tu nombre, marcado en la piel de mis días, que nunca deje de resonar en mi corazón, en mis pensamientos, en mi aliento. Que se quede en mis noches, llenándome de tu recuerdo, de lo que compartimos y de lo que aún queda, aunque ya no estés. Que se quede en todo lo que soy, que te impregne en cada rincón de mi ser, que me hable en susurros, en caricias invisibles que aún me llegan, como un suspiro que no se apaga.Que se quede en todo lo que siempre serás para mí, no solo en la memoria, sino en la esencia de lo que quedó grabado en lo más profundo de mi alma. Porque, aunque el tiempo pase, aunque las estaciones cambien, siempre serás la huella que persiste, la cicatriz que me recuerda quién fui cuando estuve a tu lado. Y si el amor regresa a mi vida, que regrese de esta manera: con tu nombre, tu presencia y tu amor, que nunca se apague, aunque todo lo demás se desvanezca.

Cielo, si el amor ha de regresar a mí, que lo haga solo contigo.


B. R. Sánchez

Reseña:Mujer indígena maya, guatemalteca. Consultora. Internacionalista y Politóloga. Máster en Administración Pública, y Máster en Derechos Humanos: Sistemas de Protección. Feminista y aprendiz de escritora con pequeñas publicaciones digitales. Actualmente con 10 años de experiencia laboral en el campo de la cooperación internacional, diplomacia, administración y migración. Apasionada por el arte y las letras.

Publicado por LaCoyolRevista

No sé quien soy. No ando en busca de estilo, sino de retos.

Un comentario en “Carta con lector ausente

  1. Esto es una declaración de amor absoluto, lleno de dolor, memoria y deseo. Un texto que no se resigna al olvido, que transforma la ausencia en presencia constante, que abraza la fidelidad al pasado como única forma legítima de amar.

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