Cartografías del Instante| Estar Triste

Estar Triste

Por Anyela Botina

Abro los ojos, mi cuerpo arrojado sobre el colchón. El sol se filtra entre las cortinas y los ruidos del mundo van entrando, uno a uno, en el cuarto. El frio del piso, el sonido del agua hirviendo y el aroma del café comienzan a llenar el día poco a poco.

A veces me siento triste sin razón, y me he cansado de pensar en el porqué. La mente dice una cosa y luego otra; rara vez es honesta. Ser honesta es hablar con la verdad, y mi verdad es lo que me mantiene viva. Lo sé porque la mente es rápida para pensar en escenarios catastróficos, que solo sirven para recordarme que lo más importante no tiene razones de peso: lo sabes y ya.

Lo que digo es que, a veces, me siento triste sin razón, y aunque tenga motivos suficientes para llorar, no hay ningún dolor del pasado, del presente o del futuro que sea tan punzante como para ser la causa de mi tristeza. ¿Qué estado será este? No lo sé. Tantos días, tantos años viviendo de razones no dejan más que un revoltijo de voces en la cabeza y una verdad profunda en las entrañas que solo se digiere llorando, y a veces se digiere sola.

Las cortinas se oponen a que la luz del sol entre, así como mis párpados, mi casa, mis palabras y todo lo mío, que solo permite entrar lo que estoy dispuesta a recibir. Me gustan las cosas rotas y las sombras que se forman en las grietas. Me gusta ver los pequeños rayos de sol que dejan pasar las cortinas.

Cuando me siento así, digamos que «triste», me gusta pensar que soy un gato que se engaña a sí mismo con el sueño, un gato que permanece quieto, recibiendo un rayo de sol que se filtra por la cortina. Qué bella es la palabra quietud ahora, bajo esta luz, bajo esta pesadez y esta «tristeza» sin palabras, sin identidad ni razones.

Hace falta valentía para estar triste sin juzgarse, para quedarse quieto sin buscar explicaciones, para dejar asomar al animal cansado que hace piruetas en el circo de la vida.

***

Anyela Botina (1993. Pasto, Colombia). Soy profe de filosofía y hago reseñas de escritoras latinoamericanas en Tejiendo Historias. Escribí dos libros que se titulan Desarraigos (2022) y Aucas (2024). También, puedes escucharme en los podcast Pola y Letra e Historias de Barbaros. Puedes visitarme aquí 👇

Si te interesa este contenido, también te puede interesar:

2 comentarios sobre “Cartografías del Instante| Estar Triste

  1. Qué linda prosa poética, qué fácil identificarse con la narración de tu tristeza y qué bonito me pareció este párrafo: »Cuando me siento así, digamos que «triste», me gusta pensar que soy un gato que se engaña a sí mismo con el sueño, un gato que permanece quieto, recibiendo un rayo de sol que se filtra por la cortina. Qué bella es la palabra quietud ahora, bajo esta luz, bajo esta pesadez y esta «tristeza» sin palabras, sin identidad ni razones.» Mi favorito en todo el texto, sin duda alguna. Es fácil amar una buena analogía con gatitos, y la tuya, como tu tristeza, es preciosa.

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario