Cambio de rumbo

Matamos lo que amamos. Lo demás no ha estado vivo nunca.
-Rosario Castellanos

Por Sylvette Cabrera Nieves

Aviso del editor: este texto contiene menciones a la violencia doméstica y abuso que pueden ser detonantes para algunos lectores.

Se observa coqueta en el espejo mientras se acaricia las cansadas canas y las peina hacia atrás con estilo. Piensa que probablemente se teñirá el cabello. Escudriña la suma de más arrugas en su cara, pero sonríe feliz. Su vida de mujer soltera recién comienza. Es la primera vez que reside sola, desde que salió de la casa de sus padres para casarse. Se siente muy a gusto en su nuevo entorno, a raíz de su divorcio y jubilación.

En tanto, reflexiona lo que hasta hace poco fue su vida. El maltrato verbal, físico, psicológico y económico a manos de quien fuera su esposo. Aquel hombre desalmado y maltratante, que nunca la mereció. El cobarde le hizo la vida de cuadritos, hasta el final, publicando en las redes sociales fotos íntimas de su desnudez. Imágenes de otra época, cuando ingenua y enamorada, como una perfecta idiota había accedido a posar desnuda. Y él se creyó, como todos los manipuladores, que ella era de su propiedad. Y jamás osaría dejarlo. Pretendió mantener el chantaje para humillarla y retenerla a su lado. 

Pero ella resuelta y hastiada de tan mezquina conducta, no se dejó amedrentar más, y decidió afrontar el ataque como una estratega militar.  Lo estimuló a continuar con el acoso cibernético, porque es ciertamente un grave delito. Con devastadoras consecuencias legales, profesionales y sociales para quienes lo comenten. Y los cuales también terminarían por afectar su imagen, prestigio y posición de reconocido empresario. Los peritos probarían el patrón, frecuencia del acoso, y robusta evidencia para que recibiera las penalidades correspondientes ante el tribunal, sumándose al litigio el delito de perjurio. Se comprobaría que él les mintió a los policías al levantar una falsa querella de los hechos. Así logró negociar que el divorcio fuera uno expedito. 

Ella obtuvo rotunda y vasta asesoría legal y ayuda de profesionales en múltiples disciplinas para romper con el círculo de la violencia, sentimientos de culpa y el miedo. Se liberó del nexo tóxico, de aquel amor maldito, por el cual estuvo encadenada tantas décadas. Ahora ha logrado, por fin, cerrar el ciclo para rehacer su vida.

Afianzada a su dignidad, comenzó a sentir que las palabras se le refugiaban corazón adentro y que su rostro no era castigo del cielo, sino uno muy bello. Y su cuerpo uno tentador todavía. Entonces, sin necesidad de más palabras prefirió que la vida fuese como el buen perfume y que no hubiese tanto espejo mágico hecho añicos. Recuperó su amor propio, su valía como ser humano y sin vacilar cambiar de rumbo.

Al filo de las siete de la noche, de reojo en el espejo, aprobó su vestimenta con un pícaro guiño. Era consciente de que su cuerpo ya no causaba el revuelo o la atención, como en su juventud, pero sabía que sus curvas todavía eran sugestivas y tentadoras para cualquier hombre. 

Maquillada con sumo esmero, esta vez, para resaltar su belleza y no para camuflar los golpes. Convencida de tener una nueva piel, un nuevo rumbo, y con muchas esperanzas de un prodigioso porvenir. 

Sale a la calle luciendo su nuevo vestido de lunares azul marino, sus tacones y bolso rojos en combinación con sus labios. Perfumada y con paso firme va tarareando el estribillo de la famosa canción de moda: “las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”, riendo con la certidumbre de que puede ser feliz como el que inventa una flor, pues ahora es ella la que tiene el control de sus días.

Por Sylvette Cabrera Nieves

Nació en San Juan, Puerto Rico. Pertenece a la cosecha otoñal de 1958. Escritora. Posee un Bachillerato en Artes de Educación de la Universidad Interamericana de Puerto Rico y posgrado en Psicología Escolar.  Miembro del Pen Club Internacional de Puerto Rico y Grupos Literarios de Hispanoamérica. Colaboradora especial de la Revista Literaria Ágora (España) y la Revista Poética Azahar (España).

Sus obras han sido publicadas en antologías y revistas en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, España, EE.UU., India, México, Marruecos, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela. Ha sido finalista en certámenes internacionales de poesía y narrativa en Argentina, España y México.

Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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