Algo que hizo bien internet: los videos de changuitos que mandas con la leyenda ‘somos nosotras’ | El retrato de una chica perdida

Por María Fernanda Vázquez

Ayer le dije a mis amigas que comencé a ver Sex and the city, yo no tenía mucha idea de la trama y la verdad es que decidí verla porque una de ellas mandó un tiktok y dijo: somos nosotras.

Tras esa aseveracion decidí que tenía que averiguar más sobre cómo somos en ese universo, para sorprenderme (más por lo efectivo que por extrañeza) al descubrir que mis amigas conocen los rasgos más caracteristicos de la personalidad que he construído a su lado en estos meses (años), lo suficiente como para decir con seguridad: somos nosotras.

Hay un cobijo muy interesante detrás de la cadena de reels que compartimos asegurando que en la infinitud de posibilidades de la vida (o de las vidas si consideramos los multiversos) encontraríamos el camino a la otra. Es un hecho significativamente sentimental, lo es tanto que es sumamente relevante de mencionar.

Últimamente me he paseado por la vida esperando encontrar un cauce al cual ceñirme, pues la vida adulta asusta, intento pensar en lo que debería escribir aquí y aunque de vez en cuando me parece que simplemente tengo que escoger entre una de todas las inquietudes de mi mente, se vuelve más complicado cuando me siento frente a la computadora y admito que la idea de no tener nada que decir sigue allí,
latente.

Tan latente como yo, pues soy yo misma.

Así que miro valiente a la pantalla y me cuestiono:

¿Cómo es perder el miedo?

Afortunada (o desafortunamente) es una pared con la que me he topado bastante estos meses, porque pedí con todas mis fuerzas que el ritual de inicio de año sirviera (me atraganté con más de una uva en el deseo ansioso de tener más oportunidades de probarme a mí misma). Funcionó y entonces tuve que atravesar la barrera frente al camino que se abre frente a ti como si estuviera detrás de una puerta, escondido, pero siempre presente. Decidir avanzar o no hacerlo, esa es la cuestión más primordial para mi suma de inseguridades y deseos de alcanzar, así sea un roce, el vislumbro de los sueños con los que he tapizado las paredes de mi cuarto como una esperanza de ‘quizá algún día’.

¿Cómo es perder el miedo?
No lo sé. Nunca lo perdí, pero en el momento en el que estuvo a punto de vencerme mis amigas me dijeron que si tenía miedo, significa que lo estoy haciendo bien. Cuando escuché las palabras me sentí la protagonista de mi historia por primera vez en mi vida, me atribuí la voluntad de no colapsar por la incertidumbre, pero la comparto siempre con cada una de las personas que tras una situacion, totalmente rutinaria y amada por todas, me manda un video de dos changuitos abrazados, abajo la leyenda:
«somos nosotras».

✮ ✩ 

Mi nombre es María Fernanda Vázquez Castillo, nací en la Ciudad de México, crecí en el Edomex y ahora vivo allá, pero duermo acá, por decir algo. Actualmente vivo mis últimos instantes como estudiante de la carrera de Letras y Literaturas Hispánicas en la UNAM (sin trámites de titulación, obviamente) y espero poco a poco perder el miedo a mi voz.

Mi interés por la literatura ha crecido conmigo, no linealmente, pues es un vaivén de encuentros y desencuentros que me confirman que siempre hay algo por aprender y compartir. Espero poder encontrarme en las letras de lxs demas, espero alguien se encuentre en las mías.

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