Placer de mujer


Por Yuri Guzmán

—¿Te gusta?

—¿Qué si me gusta?

Nunca pensé que debería gustarme, imaginé que el que debería estar complacido eres tú.

Desde que te dejé entrar a mi intimidad, cuando recorriste lo profundo de mi cuerpo y te albergaste en mi mente, tu pregunta me hace pensar en mi derecho a disfrutar, mi derecho al placer.

Y es que creer en mi placer como mujer me fue prohibido, más bien negado, oculto, no existía tal posibilidad;

las mujeres deben ser mesuradas y no dejarse llevar por las bajas pasiones, eso aprendí.

Todo cambió con tu presencia, con tus sabores agridulces y tu calor de tierra colorada que me envuelve cálidamente.

—¿Te gusta?

—¡Claro que me gusta!

Me gusta que el encuentro de nuestros cuerpos origine baladas y danzas salvajes, que nuestra piel comunique nuestro disfrute, que nuestros labios experimenten nuestros sabores y… me descubro abandonándome al placer.


Banquete

Nada más exquisito que el sabor de nuestros cuerpos juntos, que consumimos cada que se nos apetece, y tras el banquete busco perpetuar en mi memoria tu sabor a miel, tu olor intenso a canela y el calor que emana de tu cuerpo y me contagia.

Me he descubierto agitada y húmeda tras el recuerdo de nuestro último encuentro, me decido y pongo la mesa; ahí ofrezco mis frutos esperando ser disfrutados.

Me deleito con cada nota de sabor que descubro en tu boca y las pinto como un caleidoscopio, con los colores fuego y tierra de nuestros cuerpos.

Los miro… nos miro, serenos, satisfechos y plenos.

Publicado por LaCoyolRevista

No sé quien soy. No ando en busca de estilo, sino de retos.

Deja un comentario