Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Corcheo.

Por Arizbell Morel Díaz.

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Gato corazón, tus patitas de nieve son…

–AMD Y M3P3, EP, Vibralia, 2025. 

Corcheo era un gato como los otros, salido de un callejón sin salida llamado camada.

Un buen día, unas manos lo tomaron y lo metieron a una caja plástica.

“Ahora tendrás un nuevo hogar, Corcheo.”

¿Un nuevo hogar? ¿Qué es un hogar?

Acaso un hogar es:

  • 2 hermanitas (una manchada y otra blanca).
  • Mamá del color de la medianoche.
  • Cuatro tías y tíos variopintos.
  • Dos perros guardianes.
  • Una familia de cinco amorosos cuidadores.

¿O es otra cosa?

Lo siguiente que Corcheo vio fue un vagón sin salida, lleno de ruido, con luces y gentes por doquier.

Un silencio de redonda.

Y se hizo la luz…

La luz que se mueve sin destino.

La luz que transita con un trino.

Luz de ida y luz de vuelta por debajo de la gran ciudad.

A Corcheo, siempre le gustó la oscuridad…

La caja se mueve, la caja cruje.

Y Corcheo en su interior, paralizado, solo piensa y siente terror en sus cuatro patas.

Todo es demasiado nuevo para ser verdad.

Todo ha cambiado en su realidad. 

“Ahora ella te cuidará, Corcheo.”

Otras manos y una bolsa roja por la que vio el vagón de regreso.

Manos suaves que no han conocido el cuidado gatuno.

Manos aterrorizadas por la novedad de una mascota.

Ha venido a su vida junto con un dulcero navideño.

Corcheo, la abundancia y la alegría, están escritos en el pecho.

Ahora están juntos en esto.

Corcheo puede sentirlo en sus patas: Su nueva dueña no sabe qué esperar.

Ambos abordan el tren de regreso, ni un maullido emite el felino. 

Ruido, ruido y quejumbre de la gran urbe…

Gente que lo mira asombrada, Corcheo es galante. 

“Un gatito” “¡Un gatito negro!” “¡Oscuro como la noche!”, exclama la multitud de mujeres que lo admiran.

Hecho bolita, Corcheo las mira.

Ese gato tiene el mundo dentro de sus ojos verdes. Transita su mirada por todo. Absorbe y recuerda la totalidad.

Corcheo es la noche.

De pronto, el frío de la ciudad. 

Movimiento en su bolsa y una tienda llena de tentaciones animales.

Corcheo y ella se dirigen a un pasillo que huele asombrosamente bien.

Bolsas interminables con gatitos que, como él, desean comer.

A lo lejos maullidos, ladridos, quejidos de animales.

De cerca, una mujer que pregunta por las necesidades de su primer gato.

No es muy precavida, ha esperado al último minuto, observa Corcheo.

Ella habita el vértigo del cambio. La responsabilidad de cohabitar mientras elige el mejor empaque (uno rosado) para que se adapte al primer mes de vida en conjunto.

Pequeñas instantáneas de un comienzo:

Corcheo es admirado por un dependiente de la tienda.

Corcheo causa que una pareja le ofrezca otros tres gatos para adoptar a la adulta-niña que lo lleva en la espalda.

Pero apenas puedo con uno…

Corcheo observando el mundo que lo rodea y camina con él. 

Corcheo que no maúlla ni cierra sus ojos ni un minuto. 

Por eso los poetas se enamoran para escribir.

Por eso las escritoras tienen gatos.

Porque en la otredad se contempla la vida como nunca antes…

Se detienen en un conocido café que admite mascotas.

Hace unos meses, vio a otra chica, como ella, que leía en compañía de su perro.

Quiso ser ella.

Quiso tener eso.

Ahora lo vive.

Después de pedir un capuchino y sentarse junto a unas plantas, se miran.

Ambos aterrados pero con la esperanza de un nuevo comienzo. 

Ella no soporta verlo encerrado y con sus manos vírgenes de gato lo levanta para colocarlo en su regazo. 

Corcheo se abraza a ella y es cubierto por el tejido de un suéter navideño. 

Duerme, mientras esperan un traslado.

Es distinto de cómo se lo había imaginado.

El terror y la emoción recorren sus venas, su corazón, sus arterias.

Corcheo es negro como la noche y pronto saltará (con sus cuatro patas) como la figura arácnida que le da nombre en su nuevo hogar. 

Ni una gota de leche en su pelaje.

Es una sombra que transitará otros lugares.

Una furia nocturna que acaba de disfrutar de su primer paseo por la gran ciudad.

Continuará…

Arizbell Morel Díaz (Arizbell Morel-Díaz).

Licenciada en Literatura Dramática y Teatro por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” de 2021-2024 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). Integrante activo de la Comitiva de Encuentros “Apuntes” de la Cátedra Bergman de la UNAM desde 2021.

Ha dirigido obras como “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart (ENARTES 2021,Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla) con la compañía La Crisálida. Actualmente se dedica a la producción y dirección de proyectos teatrales y musicales enfocados en la sustentabilidad, las jóvenes audiencias, la perspectiva de género y las comunidades.

También es actriz entrenada en verso y asistente de producción. Vocalista en Vibraría (@vibralia_la_banda)

Ha escrito narrativa y ensayo. Su primer texto publicado en La Coyol es “Bitácora de una planta en resistencia” (2020).

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