Alfombra roja


Por Joselin Huerta




Un sentir que en casa no se debía sentir.

Culpa por aquellas miradas con las que te decía
"quiero más de ti". Porque una niña buena
no debería tener esos pensamientos,
mucho menos sentirlos y, peor aún, pedirlos.

Pero esas tardes en tu sala, sobre la alfombra roja
en la que rodamos, nos miramos, nos besamos,
nos tocamos y después de muchos, muchos
días de hacernos sentir y aplazar lo que para un par
de niños significaba "hacer el amor"
(aunque ya lo habíamos hecho sin darnos cuenta),
no me impidieron, aquella tarde de abril,
dejar la culpa atrás y aceptar sentirnos sin ropa,
sentirte firme sobre mí, mientras tus labios recorrían mi piel.

Después de ese día, comencé a desear cada vez más y más
las miradas que nos llevaban a empezar con aquellas caricias
que quedaron grabadas sobre tu alfombra roja.

Publicado por LaCoyolRevista

No sé quien soy. No ando en busca de estilo, sino de retos.

Deja un comentario