Por Liana Pacheco
Cuando era adolescente, me sorprendía mirando infomerciales en tele abierta, mis favoritos eran aquellos de los productos «milagro» para perder peso, en uno de esos comerciales dijeron una frase que nunca olvidaré: «dentro de ti vive una persona delgada», siempre anhelé que la persona delgada que vivía en mí, tomará el control para así ser feliz.
En 2023 las pantallas de cine se invadieron con el despliegue del color rosa Barbie y el universo creado por y para mujeres. En este 2024 en la pantalla vuelve a desembocar el color rosa fushia con La Sustancia, un universo cinematográfico que presenta una sociedad ordinaria: hombres en altos mandos y mujeres que les circundan como objeto de consumo para ellos. ¿Es «La Sustancia» la película feminista que este 2024 critica al patriarcado, edadismo, hipersexualización, gordofobia y todos esos constructos que deseamos erradicar?

Título original & dirección: The Substance; Coralie Fargeat.
País, año, idioma original: Reino Unido – Francia. 2024. Inglés
Duración: 141 minutos.
Arco narrativo: Ambientada en un soleado Hollywood de la época actual, conocemos a Elisabeth Sparkle, que en su juventud tuvo éxito, reconocimiento y una estrella en el paseo de la fama, pero que hoy nadie la recuerda. Ella es una mujer madura y es la conductora de un programa matutino de ejercicios. La trama arranca con Elisabeth cumpliendo 50 años y siendo despedida. Lo que desemboca a un accidente vial que lleva a conocer a un enfermero que coloca una USB en su gabardina. Así conoce los beneficios de la Sustancia, un líquido que ofrece la posibilidad de crear, a partir del propio cuerpo, un cuerpo joven y revitalizado. De la misma protagonista vemos salir, literal, a Sue, que disfruta la vida con la energía y sensualidad que para Elisabeth ha quedado a la distancia de la edad.

Conflicto: A mi parecer el conflicto crucial es el hecho de envejecer, es decir, en la sociedad que plantea la película una mujer pierde valor conforme el paso natural del tiempo hace estragos en la firmeza de su piel. El otro conflicto es sobre la sustancia; sus beneficios implican una serie de reglas, bien explicadas y detalladas, si se incumplen. La principal es respetar el equilibrio: siete días vive Elisabeth, otros siete corresponden a Sue, pero es ella, que encandilada por todas la pleitesía que su juventud y belleza le otorgan que rompe este equilibrio, y las consecuencias recaen en el cuerpo de Elisabeth.
Desenlace: En el tercer acto Elisabeth y Sue se enfrentan. La joven aniquila a la mujer mayor, pensando que así tomará control de una única existencia, pero en el proceso, su cuerpo lo resiente. Exasperada recurre a inyectarse la sustancia, la que promete una versión renovada, y sí emerge un nuevo cuerpo, pero no precisamente una Sue mas bonita y joven.

Protagonista: Elisabeth Sparkle «interpretada por Demi Moore». Actriz veterana que al cumplir 50 años ve derrumbarse todo aquello que compone su existencia, su programa, su fama, su belleza. Es por medio de la sustancia que se le presenta la oportunidad de vivir una versión más joven.
Protagonista: Sue «interpretada por Margaret Qualley». Es el cuerpo joven y fuerte que emerge de la entrañas de Elisabeth. Y que sucumbe al encanto de la fama.
Personaje secundario: Harvey «interpretado por Dennis Quaid». Directivo de la cadena de televisión que desea renovar la imagen del programa. Despide a Elisabeth y así llega Sue que lo impacta y la lleva al punto más alto de la fama.

Ambientación musical: Pump It Up. By Endor.
Reflexión: Quiero iniciar recalcando la asombrosa interpretación de Demi Moore, sin caer en la doble moral de señalar que a la edad de 61 años mantiene el ímpetu y belleza de su juventud. En el primer acto de la película son pocos los diálogos, las escenas, gesticulaciones, primeros planos de cámara son lo que sostienen la trama. El personaje de Harvey es el que tiene los close up más incómodos «por no decir grotescos» , el espectador puede ver de cerca el rostro sudoroso, migajas de comida en sus dientes y dedos, la morbosa mirada que no se despega del cuerpo femenino. En una analogía muy personal, Harvey representa el conjunto de estereotipos, violencias e ideologías que escudriñan y rigen la vida de las mujeres; en redes escuché hace poco la «Teoría del muro» que argumenta que las mujeres dejamos de ser atractivas luego de cumplir 30 años, e insta a los hombre a no casarse con una de esta edad o más; en la película los 50 años son el muro para la carrera de Elisabeth Sparkle. Luego aparece Sue, deslumbrando la pantalla en un destello de luz rosa fushia al pegajoso ritmo electrónico de su rutina de ejercicios. Ella es la hegemonía de lo bien visto en el showroom del escenario, Sue se vuelve adicta al sabor de la fama, los reflectores lo que termina pervirtiendo sus acciones.

Ambas personajas son el centro de la mirada patriarcal, por un lado los acercamientos al cuerpo tonificado, los pliegues de piel firme para destacar el objeto de deseo en que se convierte la versión joven; en contraste, el cuerpo, el rostro que sucumbe a los estragos de la edad y los efectos emocionales en Elisabeth, para incomodar al espectador y empatizar con muchas mujeres. Impacta la escena frente al espejo en que ella vuelve una y otra vez para mejorar su apariencia, pero termina en un quiebre de humanidad femenina. Dicha secuencia ha sido recurrente en películas: primer plano del rostro de una mujer, una sonrisa rota, un rostro demacrado y el control irascible por evitar que las lágrimas broten, espero no se vuelva cliché.
«Las chicas bonitas siempre deben sonreír», dice el personaje de Harvey, como si no basáramos nuestra existencia en cumplir los mandatos patriarcales de cómo lucir y comportarnos.

Recomendación: ¡Por supuesto! Aunque con la aclaración de que contiene imágenes muy explícitas. ¿Alguna vez han experimentado ese cosquilleo cuando ven una herida? En esta película tendrán esa sensación al límite. También recomiendo que no la vean a la hora de comer, de preferencia luego de haber llegado al tiempo del postre.
Nota al pie: El mismo desarrollo del guión no da pie a interrogantes por parte del espectador, simplemente seguimos la historia tomando como certero lo que nos explican. Sin embargo, a modo personal, me quedé con varias interrogantes: si la versión mejorada era una persona con conciencia independiente, ¿qué caso tenía la matriz de querer emplear la sustancia? La trama tiene lugar en un mundo moderno, donde hay uso de celulares, ¿nadie indaga sobre el origen familiar de Sue?, o ¿ésta no tenía agente que controlara su carrera? Pero son interrogantes que nada afectan la experiencia de la extravagante película The Substance.

