
Por Madelaine BO.
Llegó casi al anocher, se presento como siempre solía hacerlo con un encanto despreocupado se sentó en el sillón y la esperaba con paciencia. No tenía prisa de apresurarla ya que de cualquier manera tenía toda la noche desocupada.
Ella estaba plasmando sus emociones como siempre solía hacerlo, escribía para que no explotara su cabeza con tantas cosas guardadas, las teclas sonaban sin parar era como si estuviera poseída, llenaba una y otra hoja como si no tuviera fin… En toda la casa solo sonaban las teclas de la maquina de escribir y cada cambio de hoja, él solo la observaba con paciencia sin interrumpirla, no hubiera querido cortarle la inspiración.
Una vez que ella terminó lo saludo, comenzaron una platica interminable él solo la miraba ya que solo buscaba una cosa, tomarla hacerla suya y llevársela para siempre, solo esperaba el momento indicado, ella le invito una bebida para hacer más amena la velada y después de varias horas el espectro actuó sin pensar la empezó a seducir, la beso y ella cayó desmoronándose en sus brazos llena de pasión; el dentro de si cantaba victoria por fin se la llevaría.
Pero con lo que él no contó es que la bebida había sido alterada y ella astutamente tenía el mismo plan, quedarse con él y usarlo cada que lo necesitará. Así el quedó rendido a sus pies, para hablar cada que ella lo necesitará ya que solo eso ella buscaba.
Nadie lo sabia pero ella tenía en su closet una colección de espectros guardados; los usaba uno a uno dependiendo la ocasión y por eso cada año citaba a uno para así poder hacerlo parte de su posesión.


