La primera mujer


Por Claudia Canseco

Para mí, la primera mujer y mi mamá es Eva.

Llegaba a su casa y con conversaciones sencillas que nos arrebatan del presente, platicamos y recordamos las anécdotas de la infancia. 

– Mamá ¿recuerdas las tardes que jugabas con nosotros a ser lo que deseábamos? ¿Que muchas veces caminamos en el patio a sabiendas de ser el paraíso? Las tardes y el viento, con la ropa cómoda, las andanzas descalzas y las hojas cayendo en torno al juego–. 

La voz dulce y tierna de mamá junto a los olores de su cocina. 

– En tu cocina, las manzanas nos acompañaban con el deseo de ser libres en el juego, la independencia de pensarnos niñas o adultas, profesionistas o no, logrando hazañas o conquistando el sueño a través de la siesta larga. Únicamente con el deseo de ser. Una entelequia de la manzana: verde o roja, perfecta o imperfecta, perfumada o no, dulce y agradable pero solo a la vista de nuestros propios ojos, no con pecados ni templanzas. Lo importante era ser–. 

Después mamá, me doy cuenta que en el jardín del Edén ha pasado el tiempo, que tú pareces cansada, que las arrugas son bastiones de tu andar y que hace inevitable el camino a tu libertad. Mamá, tú historia de vida no estuvo en manos de una costilla desde la infancia, pero tu relación con Dios es perfecta. Esos Adanes caminaron contigo. Estuvieron hasta donde el tiempo lo permitió con la intención de que no estuvieran solos.

Mamá siéntete serena, no tendrás que ser redimida. Recordaré contigo tu propia infancia y juventud, tu andar con nosotros, los juegos, la libertad y me llevaré las enseñanzas de estas conversaciones bajo el gran árbol de la vida. 

Por ti conocí la luz y la tierra, sin duda eres la primera mujer.

ARTE:

Título: Cerezo

Material: Lienzo

Técnica: Óleo 

Autora: Claudia Canseco Rosa

Imagen que contiene pastel

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Claudia Canseco Rosas

Una mujer con lentes

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Preocupada y ocupada por la educación en México es profesora e investigadora. Además de tener intereses por el arte en manifestaciones como la pintura y la literatura, piensa que “escribir es un acto revelador de la mente” y se pregunta: ¿Cómo representar el conocimiento? Pinta, escribe, danza y canta, el imaginario mental es el instrumento. 

Publicado por LaCoyolRevista

No sé quien soy. No ando en busca de estilo, sino de retos.

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