Hoy parece que solamente trabajo los lunes por la mañana, estoy motivada, terminé la limpieza de la casa y por fin, frente a la computadora y con un buen café, abro un archivo de Word.
No sé si el texto de hoy será valioso, no sé ni siquiera si quedará guardado entre tantas cosas que ya tiene la memoria, no solo la propia, también la de la máquina. Estos días he estado leyendo algunas cosas, por lo que llegué pronto a la conclusión de que los libros que amo me han llegado siempre; por alguna razón he tenido suerte o tal vez solamente soy neurótica, por lo que evito salir e ir a conseguir algún libro; sin embargo espero con paciencia los días de los eventos, de las ferias, de las presentaciones y aunque no acudo a todo, trato por lo menos de ir a las cosas que más me interesan y que además entran dentro de mis días libres.
Tengo pocas horas al día para hacer lo que realmente deseo y lo que más quiero, es tener más poesía para leer, para vivir, no me importa tanto de dónde venga, solamente quiero leerla, disfrutarla, conocerla más. Los libros de poesía entran a mi vida, pero rara vez se van.
Hace poco fui a un espacio universitario, invitada para realizar una actividad, no sabía si era una lectura de mi obra o si tendría que charlar sobre un tema, pero estaba ahí también porque necesitaba un gran hallazgo, había venta de libros y pensé que era una buena oportunidad para encontrar algo por mi cuenta, pero para cuando llegué, el último stand estaba a punto de ser desmantelado, pero, en lugar de caer en la desilusión, decidí disfrutar el momento y así fue.
Había una interpretación de poesía sobre la muerte, a cargo de un grupo de teatro de la universidad, los jóvenes estuvieron fantásticos, sentí ese ánimo y vitalidad que a las personas de mi edad ya les empieza a hacer falta; en fin, el evento me gustó, pero lo que realmente llenó mis ojos esa noche fue el extenso cielo estrellado, hacía tanto que no lo veía así, cerca de casa hay tantas luces artificiales que ya no se disfruta, en cambio allá, en la parte elevada de la ciudad se puede ver con más definición y sentí la libertad del animal bajo ese manto, bajo lo nocturno, bajo lo desconocido.
Por lo que pensé en lo afortunada que soy, en lo afortunados que somos, pensé también en la dicha de percibir, de detenerse, de sentir. Más noches así, más tiempo para mirar los cielos estrellados y hacer divagar nuestras mentes, que el puente entre lo que debemos y lo que deseamos hacer, se acorte, se caiga, desaparezca.
Jeanne Karen

Jeanne Karen Hernández Arriaga es poeta, editora, periodista, activista cultural, columnista. Nació en la ciudad de San Luis Potosí el día 14 de mayo de 1975. Tiene alrededor de quince libros publicados, entre ellos: La luna en un tatuaje, (Editorial Verdehalago, 2003, CDMX), El club de la tortura (Ediciones Sin Nombre, CDMX 2005), El gato de Schrödinger (Editorial Ultramarina, Sevilla 2012), Cementerio de elefantes (Ediciones Fósforo, CDMX, 2013), Púrpura Nao (Editorial Grito Impreso, San Luis Potosí, 2018), Menta (Editorial Ponciano Arriaga, 2019, San Luis Potosí, con ese título ganó el Premio 20 de Noviembre del 2018, por tercera ocasión), La vida no es tan clásica, (Editorial Zeta Centuria de Argentina, 2022), nueva edición de El gato de Schrödinger por la editorial del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en 2023. Ha sido invitada a importantes encuentros de escritores, el más reciente fue el Festival Internacional de Poesía Bogotá, dedicado a treinta poetas que escriben en lenguas romances, representó a México. Su obra ha sido difundida en medios impresos y electrónicos. Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de creadores con trayectoria y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón, en tres ocasiones y el Premio Nacional de Poesía Salvador Gallardo Dávalos en 1999. Una escuela de nivel básico lleva su nombre. Por el momento prepara cuatro libros de poesía y dos novelas, una de próxima aparición, además uno libro de ensayo literario, uno de memorias y otro de cuentos.

