Entre libros y canciones | ¡Hagamos Justicia!


Verónica Obregón/ @el_murmullo_de_los_libros



No siempre pagar con la misma moneda, el desagravio de otro, es la respuesta correcta, aunque quieras hacer justicia. “¿Te maltrató? Dime qué te hizo ese cobarde. Su mamá no le enseñó que eso a una mujer no se le hace, no se hace… ¡No se hace!” es uno de los versos que interpreta el famoso cantante Silvestre Dangond en la producción musical “La Justicia” junto a Natti Natasha. Lejos de cumplir con las expectativas de Dangond, el cual afirmó: “Espero que esta canción le lleve esperanza a muchas otras mujeres que en sus vidas sienten el maltrato y que sepan que al final del día, siempre se hará justicia” (RCN, 2018). El sencillo presenta entre sus versos, como sucede con la mayoría de las piezas musicales en la actualidad, expresiones micromachistas. 

El micromachismo es una “forma de machismo que se manifiesta en pequeños actos, gestos o expresiones habitualmente inconscientes” (Real Academia Española, s.f., definición 1). Micro machismos utilizados para culpar a otra mujer del fracaso romántico y además justificar la infidelidad. En el verso anterior, se alberga una afirmación antiquísima de la responsabilidad de la mujer en la crianza exclusiva de los hijos e hijas y que por lo tanto cualquier error o defecto en sus relaciones afectivas, significa una equivocación de la madre. Refiero: “Su mamá no le enseñó”. Ciertamente la psicología avala la influencia del lado materno en el desarrollo integral de los hijos e hijas, sin embargo con respecto a las relaciones sociales el padre es el responsable. Suárez Vélez, psicóloga, Especialista en familia, con énfasis en  Enfoque sistémico aplicado a contextos familiares, educativos y organizacionales, señala la importancia del padre en los procesos de desarrollo de los hijos, en particular en la parte afectiva; particularmente en tres áreas: desarrollar una mayor autonomía e independencia en el hijo, facilitando el proceso de separación-individuación de la madre (Suárez cita a Pacella 1989; Lamb, 1977; Abelin 1975); el padre impulsaría la diferenciación y la tipificación sexual en los hijos (Suárez cita a Lamb, 1986; Smorti, 1987); el padre promovería la adquisición de los valores sociales y, por consiguiente, el desarrollo moral (Suárez cita a Lamb, 1981; Parsons y otros, 1982). La figura paterna debe asumir el compromiso social- afectivo responsable hacia los hijos e hijas para gestionar las emociones empáticas en las futuras relaciones románticas.

Por otro lado, Natti interpreta otra línea en la cual refleja la dinámica social del consciente colectivo al normalizar el comportamiento promiscuo del hombre en contraposición estigmatizante hacia la mujer: “Si un hombre es quien la pega eso es un macho
(Y que es una mujer cuando pone los cachos)”. La Vanguardia (2019), presenta las valoraciones  del Observatorio Europeo de la Infidelidad, ante un estudio realizado por el instituto de estudios de opinión Ifop para la web de encuentros extraconyugales Gleeden, en el cual se confirma que aún se estigmatiza las relaciones extraconyugales de las mujeres. Y con respecto a la toma de decisión de la mujer con respecto a su cuerpo. En la canción se agrega un verso: “Él no sabe que ella tiene suplente/ Es que hace tiempo nadie me pone caliente” ¿Es la mujer un objeto sexual? ¿El sexo es su plusvalía? ¿O es una escueta referencia a la insatisfacción sexual que recibía? Cual sea el contexto, la letra expone el principio de una sociedad alienada que hipersexualiza a la mujer para que encuentre satisfacción al brindar placer incondicional al hombre: “Hicimos justicia porque en el amor el que la hace la paga”. En realidad, la mujer encuentra consuelo en imitar las acciones de su pareja infiel o fue manipulada por su “amigo incondicional” en un momento de vulnerabilidad emocional. Y es aquí donde retomo el verso en el cual, el amigo le invita a despejarse en una noche, pero quien lleva las riendas de lo que harán será él, no ella: “Coge tu cartera, yo manejo.”. Además, en otro verso afirma: «Que me mate con flores y no con golpes”. Ella, le da permiso a él que la mate. No con golpes, sino con prácticas pasivas agresivas: las flores. Lo que conlleva a una inmediata relación al macabro final de la mujer en este tipo de relaciones tóxicas: la muerte. En conclusión, considero que no hay necesidad de vulnerar a la mujer en una canción con tan buenas intenciones por parte de los artistas, se debe trabajar en la revisión de la letra y mensajes que transmiten en sus canciones.

Verónica José Obregón Potoy de Managua, Nicaragua.
Propongo un espacio dirigido a presentar reseñas de libros y análisis de canciones a través de la columna llamada
«Entre libros y canciones».

Publicado por LaCoyolRevista

No sé quien soy. No ando en busca de estilo, sino de retos.

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