Vaciar una montaña

Por G. Samia Badillo Gámez

En el verano de 2017 Natalia Gonzalez Gottdiener y yo fuimos a visitar a uno de nuestros profesores más queridos de la carrera de letras: Federico Álvarez. Un año después Fede moriría, pero esa tarde nosotras no lo sabíamos, y lo escuchamos hablar, con emoción y durante horas, sobre la palabra y la vida.

En ese encuentro, Fede me regaló el libro Vaciar una montaña, que reúne algunas de las glosas de “textos que han escrito otros” y que publicó en una columna en un periodico de circulación nacional, de 1998 a 2006.

El acto de vaciar una montaña me remite a lo que hacemos cuando nos acercamos a escribir: creamos dentro nuestro un vacío para proponer “afuera” un juego con nuestras ideas y nuestras emociones. El resultado puede ser más o menos claro, o no del todo. Ahí también ocurren procesos en donde es interesante observar si intentamos controlar cada frase, si nos dejamos llevar, o hasta dónde.

Me llama la atención también lo que escribe Fede: “me doy cuenta de que  no es lo mismo un comentarista que un glosador: el comentarista se carga de responsabilidad al comentar los acontecimientos contemporáneos, mientras que el glosador circula libremente por todos los asuntos que sus lecturas le deparen”. Esta es, pues, mi propuesta para esta columna: ser una glosadora de textos que lee o escucha, encontrando los puentes con  su contexto  y detonar conversación a partir del encuentro con las voces escritas.

Pero voy a ir un poco más allá: hay caminos que nuestras maestras, maestros, maestres, nos abren. No puedo estar más que agradecida. Honrar lo que nos dejaron también es hacernos cargo de nuestros propios contextos. Y el contexto que me convoca  a mí  es participar de la voz de las mujeres y disidencias. Así, pues, las voces que glosaremos (porque, querida lectora, te invito a glosar conmigo), serán de ellas y elles.

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Esa tarde de junio Fede nos brindó una de sus últimas tardes, con la generosidad de quien habla, escucha, comparte. Era un día lluvioso y yo no pude evitar mirar, de vez en vez, por la ventana, como lo hacía, mientras lo escuchaba, cuando era una joven de 19 años que recién conocía las Islas de C.U. No hay dilema entre la literatura y la vida, pensaba, a partir de aquellas clases. Vamos a vaciar estas montañas, me digo ahora; vamos a convocar nuestra palabra, para escuchar lo que tiene que decir.

G. Samia Badillo Gámez

Mediadora de lectura, narradora y creadora de contenido digital. Su trabajo ha estado ligado al acompañamiento de grupos, la creación literaria y la investigación de la Literatura de tradición oral en México y sus vínculos comunitarios. Actualmente se desempeña como consultora en el área de diseño y comunicación en equipos de UX (User Experience).

Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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