Por Ángeles Serna
Hace unos días pasé por Calzada San Pedro en San Pedro Garza García (SPGG), el municipio con mayor poder adquisitivo de Nuevo León (N.L.) y, a un costado de la calle, en un panorámico decía “Ni muchachas ni marías, trabajadoras del hogar. #DíaDeLasPoblacionesIndígenas”. Al inicio, no llamó tanto mi atención, pero la frase me acompañó a lo largo de todo mi día. En ese pequeño texto, que de seguro lo ven cientos de automovilistas y peatones, mostraba que el nombramiento correcto para las personas que desarrollan labores de limpieza, cocina, jardinería entre muchas otras son trabajadoras del hogar, pero esto también me hizo preguntarme ¿dónde está la relación entre las trabajadoras del hogar y el Día Internacional de los Pueblos Indígenas? ¿acaso esta frase está siendo reduccionista, discriminatoria, racista y elitista?
Así que, comencé a investigar, aunque lo más sencillo hubiera sido afirmar a la pregunta anterior y tachar de whitexicans a la mayoría de las personas que viven en el municipio, quise dar el beneficio de la duda y descubrirle una pertinencia a la frase. Durante mi búsqueda, encontré a Zihuakali Casa de las Mujeres Indígenas y Afromexicanas en Nuevo León, me puse en contacto con ellas y en ese proceso conocí a María Isabel, una de las coordinadoras del Centro, le comenté mis inquietudes y le dije lo que había visto aquel día en Calzada, de inmediato acordamos una cita en la Casa porque me daría la información impresa que tenían.
El día que visité Zihuakali conocí realidades muy diferentes a la mía, incluso, las clases del Seminario de Historia de Nuevo León que llevé en la carrera cambiaron por completo mi perspectiva acerca de las identidades que coexisten en Nuevo León. María Isabel me compartió el folleto Rostros y realidades. Diagnóstico participativo para conocer la realidad de las mujeres hablantes de lengua indígena que viven y laboran en hogares de la zona residencial del municipio de San Pedro Garza García N.L. (2015) realizado y editado por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), la Universidad de Monterrey (UDEM), Zihuakali y Gobierno de San Pedro.
En este manual refleja con datos y estadísticas la presencia de personas indígenas en SPGG “entre 70% y 80% del total de empleadas domésticas en el municipio, provienen de distintas regiones y comunidades indígenas del país”, luego está la pregunta ¿por qué en SPGG? la respuesta es sencilla, es el municipio en el que se encuentran las familias con la suficiencia económica para contratar una trabajadora del hogar de tiempo completo o como dicen ellas de quedada (que consiste en vivir dentro de la casa de los empleadores). Incluso, el Instituto Municipal de la Familia de San Pedro hizo un estudio con datos del INEGI (2010) donde se estima que hay 15,000 mujeres laborando como trabajadoras del hogar, y cito con las precisas palabras del diagnóstico: “Nadie podría negar que este grupo de mujeres representa un importante activo para el sector servicios, en especial el servicio doméstico tan demandado por las familias que residen en San Pedro”.
Posterior a la concreta y puntual explicación que me dio Isabel sobre los estudios realizados y sus actividades en Zihuakali, me contó que su madre fue una trabajadora del hogar en SPGG y, cuando Isabel era niña, escuchaba como llamaban a su madre “pinche india”, “muchacha” e “india pata rajada”. También me contó sobre el paternalismo que viven las mujeres indígenas, ya que en la mayoría de los casos sus empleadores las ven como si fueran infantes a quienes van a educar, eso –a mi criterio– sí es un tema de discriminación.
En el apartado del diagnóstico “Expectativas de vida y trabajo” se les pregunta a las a las mujeres indígenas trabajadoras del hogar sobre si les gustaría cambiar algo de su trabajo y sus respuestas fueron; el 28% contestó el trato de los patrones; el 17% tener descanso; y el 13% quiere una mejor paga. También señalan que tienen flexibilidad para estudiar y en la pregunta sobre sus expectativas de estudios el 33% planea hacer una carrera técnica, el 26% le interesa la computación y el 22% proyecta sus estudios de bachillerato. Estos datos me hicieron pensar en que las mujeres indígenas tienen metas igual que cualquier ser humano y –como muchos de nosotros trabajamos de algo para costear nuestros estudios o tener un poco de seguridad económica para sentarnos a escribir lo fines de semana– de la misma manera ellas desarrollan diferentes roles.
Por otro lado, en Zihuakali, también se encontraba Gaby, historiadora, activista de los derechos de las personas indígenas y encargada del trabajo comunitario, ella fue quien amplió mi perspectiva sobre la presencia de la población indígena en el estado. Desde que cursé algunas materias en el colegio de Historia, me quedé con la idea del exterminio que hubo en el Nuevo Reino de León con el envenenamiento de aguas para erradicar a los indígenas que habitaban en el territorio. Gaby, me explicó que mucho antes de ese exterminio, el territorio que actualmente es N.L. sí había comunidades indígenas que se fueron echando raíces para convertirse de grupos nómadas a grupos sedentarios por medio de la agricultura y ganadería. Sin embargo, con el pasar del tiempo y con los cambios políticos, económicos y sociales, esas personas indígenas se fueron convirtiendo en trabajadores de los hacendados que comenzaron a llegar –y a dar crecimiento– al estado.
Ahora bien, acercándome a la respuesta de las primeras preguntas, la identidad del neolonés no existe, porque no puedo hablar de una identidad, sino de identidades que conviven día a día en el estado, SPGG al ser parte de N.L. también es parte de las mezclas culturales, ya que, al ser el municipio con mayor desarrollo económico y generador empleos, la comunidad que circula entre sus calles es de diversidad cultural. A primera instancia, la lectura de la frase debe ser mucho más profunda –y un poco pragmática–. Está puesta en un panorámico en una de las calles más transitadas del municipio, publicada en la semana donde se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas y menciona sobre el correcto nombramiento al grupo de mujeres que es una parte importante de los activos económicos y ha sido un grupo discriminado a lo largo de la historia de México.
¿Es una frase reduccionista, discriminatoria, racista y elitista? A mi parecer, no es así; reduccionista y racista seria pensar que las trabajadoras del hogar no tienen alguna otra actividad en sus vidas personales y en su desarrollo académico-profesional, como también el pensar que si hay un tema de personas indígenas sean referentes a las artesanías; discriminación sería cerrarles oportunidades para su crecimiento; y elitista sería pensar que ellas tienen las mismas oportunidades (académicas y profesionales) que cualquier otra persona que pertenezca a las élites, porque sí pueden tener metas y aspiraciones como todos, pero es de conocimiento general que en México no todos los jóvenes tenemos las mismas oportunidades.
Para cerrar y para dar mis últimas ideas sobre esa frase, el nombrar es de gran importancia porque no invisibiliza, porque reconoce y, al mismo tiempo, dignifica. Además, inicia con el nombre, pero continúa con el exigir derechos laborales para las mujeres indígenas trabajadoras del hogar, que es uno de los grupos más importantes que coexisten en SPGG, y, como lectores/espectadores, veamos más allá del texto. Comencemos a ver y entender realidades que –tal vez no son las de nosotros– pero no nos deben de ser ajenas.

Angeles Stefanya Serna Moreno
Angeles Stefanya Serna Moreno (Monterrey, Nuevo León) es egresada de la licenciatura en Letras Hispánicas de la UANL, en donde obtuvo el primer lugar de generación. Fue becaria en el Centro de Estudios Humanísticos (2020) y el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora (2021-2022). También fue la primera residencia universitaria en el Centro de Escritores de Nuevo León (2022). Colaboró en sitio oficial de noticias de la UANL, Punto U, con notas periodísticas sobre Arte y Cultura. Además, ha sido ponente en diversos congresos a nivel nacional e internacional en las áreas de literatura, teatro y sociología.
