Por Liana Pacheco
Acudí a ver Barbie, la película, el día del estreno. ¡Por supuesto! Soy parte de esas mujeres cuyos recuerdos de infancia fueron con estas muñecas. Sin embargo, esta opinión la quiero hacer con objetividad lejos de la nostalgia que evoca el característico emblema de la muñeca.
A través de este filme, Greta Gerwig despliega una metáfora de la vida misma. El inicio, un mundo rosa, alegre que representa la inocencia y juegos de la infancia, cuando un día la pubertad nos sorprende con los cambios físicos y conflictos emocionales. Luego la adolescencia, juventud, hasta que aceptamos el golpe de realidad de que en la vida lo único constante es el cambio.
Allá vamos por la adultez tratando de cumplir expectativas, lidiando con la depresión, ansiedad, desigualdad salarial, sororidad, maternidad, envejecer…, bueno, todo eso que nos duele a todas, o la mayoría, de mujeres. Es el discurso de la personaja de Gloria (América Ferrara) el que conjuga la contrariedad del existencialismo de ser mujer.
Esta muñeca, que el mundo vio por primera vez en 1959, durante décadas nos ha dicho a millones de niñas que podemos ser lo que queramos. Pero en nuestro mundo real eso no ocurre tan fácil. Y… ¿Si al final sólo queremos llegar a casa, sentirnos felices, despojarnos de la culpa por no querer ser extraordinarias? Es uno de los muchos mensajes de empoderamiento de la película.

El impacto mediático de la película es la capacidad de empatizar con su público objetivo, no sólo evocando recuerdos de infancia: “yo tuve la casita de los sueños, los zapatitos rosa, la Barbie rarita”, sino también mostrando la problemática íntima y emocional, aunado con la ideología machista y violenta, que muchas personas enfrentamos cada día, todo en una narrativa visual entretenida, de color rosa, y emotiva sin caer en la manipulación.
El arco narrativo es la estructura simple del «Viaje del héroe». La irrupción del mundo feliz de Barbie que la orilla a salir para enfrentarse a sus conflictos y que al final el conocimiento se abre ante sus ojos. Pero es la manera en que Greta perfila cada personaje cuyas cualidades se vuelven memorables a la vista del espectador. Así también las múltiples referencias a los filmes que, seguramente, han sido enseñanza y aprendizaje para la directora. Quién hubiera imaginado una clara recreación de la apertura de la magnífica Odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968), o Matrix (Hermanas Wachowski, 1999) reemplazando las pastillas por una chancla y un zapato de tacón color rosa, por mencionar.
A pesar de los aspectos positivos, es necesario destacar que otra de las razones del impacto mediático son las reseñas y críticas que etiquetan la película como un panfleto feminista, progresista, anti hombre, incluso pro aborto.
No olvidemos que los trabajos anteriores de Greta Gerwig tienen una fuerte presencia femenina y mensajes de empoderamiento, por lo que es implícito que en la película de Barbie exista crítica al patriarcado y machismo.
Pero esta crítica se hace de forma irónica y divertida, finalmente estamos hablando de juguetes. En ningún momento es de modo violento, ni reduciendo los personajes masculinos a seres sexualizados con nulo aporte a la trama, y sí, me refiero a las décadas de cine donde la mayoría de actrices únicamente interpretan el conflicto amoroso del héroe-protagonista o son innecesariamente cosificadas. En Barbie, los chistes sobre el mansplaining, falta de compromiso en una relación afectiva, hasta la violencia financiera son altamente disfrutables y acertados dentro de la trama.
Ken, el eterno novio de Barbie, experimenta un aprendizaje que surge luego de conocer el mundo patriarcalmente real, lo que lo lleva a una introspección y búsqueda de su valor como hombre, tanto en el mundo rosa de las muñecas y entre los demás Ken’s. Al final de su viaje él está consciente de ser un hombre deconstruido que llora sin temor a ser juzgado.

Desafortunadamente al salir de la sala de cine y volver a nuestra realidad, es creciente la cantidad de hombres que descalifican la película de Barbie desde una perspectiva machista y misógina, sin argumentos basados en elementos técnicos del séptimo arte. No olvidemos que el patriarcado nunca ha tomado en serio, ni con respeto, el trabajo creativo, artístico o profesional de las mujeres y en cuestión de reconocimientos o premios, ellos siempre tendrán un discurso para demeritar nuestro trabajo. Sin temor a equivocarme, todas hemos vivido esta incómoda situación.
Retomando la crítica técnica, y para concluir, la película de Barbie no sigue una estructura ordenada en su desarrollo. Con una voz en off recurrente, incluso en varias escenas hay rompimiento con la cuarta pared, también secuencias con un estilo que remontan a la animación u otras de baile y escenarios propios de un musical. Arranca con un ritmo muy vigoroso que mantiene al público atento. Pero en el tercer acto la película pierde fuerza, son demasiadas las inconsistencias que la arrastran, como barco a la deriva, a una resolución estilo Deus ex machina, donde la creadora de la muñeca aparece con el discurso concluyente para Barbie.
A opinión de los espectadores, estas inconsistencias la hacen una mala película o por el mero hecho de ser feministamente rosa, e incluso radical, terminará en un odio generalizado o, quizá, será demasiada la saturación de la euforia rosa, como suele ocurrir con muchos productos de la cultura popular, cuya fama tiene cercana fecha de expiración.
Sin embargo, sólo el tiempo definirá el destino de la película de Barbie en la posteridad. En una visión demasiado optimista el filme marcará un hito en la historia tal cual lo hizo la muñeca en la que se inspiró.

Liana Pacheco
Liana Pacheco es una escritora autodidacta radica en la ciudad de Oaxaca. Inicia su formación en 2018 en el taller «Escribe en corto una novela». En agosto de ese año se incorporó al Colectivo Cuenteros donde ha colaborado con más de diez cuentos. En octubre de 2019, autopublicó una selección de sus mejores cuentos en un fanzine artesanal que presentó en la 39 FIL Oaxaca. En 2020 su antología “Dualidad de caos” gana el premio estatal Parajes SECULTA, Oaxac
