De bloqueos mentales, bloqueos lectores y varicela mental

Por Fernanda Loé

Los bloqueos son más contagiosos que la varicela. Por lo menos eso fue lo que aprendí durante los últimos meses del 2022. Puede ser que incluso haya sido más tiempo, no estoy segura. No creo que importe tanto. Por lo menos no es lo que más importa ahorita.

Todo empezó como empiezan muchos de los finales en el mundo. Con excusas. Así mismo abandoné varios hobbies. Un “ya no tengo tiempo libre” seguido de un terrible “¿para qué servía esto?” y coronado con un “en fin ni era tan buena”. Ese último es mi favorito. Muchas de las cosas que hacía por mero gusto, por un impulso de buscar felicidad, por distraerme, acabaron gracias a ese último pretexto.

Así empezó el bloqueo que yo creía era solo un bloqueo lector. Ya no tenía tanto tiempo libre, era necesario dedicarle mi atención a otras cosas, cosas prioritarias, cosas útiles, deberes. Leer en ese momento no era meramente necesario y como no era necesario, podía irlo dejando de lado. Ese hábito horrible de siempre querer ser práctica, de convertir hasta lo que inicia por diversión, en algo útil.

Cuando me di cuenta, ya habían pasado varias semanas, meses. Pero yo seguía diciéndome que era lo necesario en el momento, ya vendría más tiempo. Llegaría de alguna parte, tiempo libre que llegaría volando hacia mí y yo lo tomaría para, por fin, hacer algo solamente por hacerlo, sin preocupaciones, por gusto. Mientras tanto estaba bien no leer. Yo misma me daba permiso.

Tuvieron que pasar meses para que pudiera empezar a atar cabos y me diera cuenta de que eso ya no era solamente un bloqueo lector, creo que ni siquiera un bloqueo mental o creativo. No sé qué era o qué es, porque tampoco sé si ya me recuperé o si sigo virulenta.

El caso es que no estaba leyendo, no estaba escribiendo, ni dibujando, tampoco tocando el piano. Mi cámara estaba polvosa y mi cuaderno, junto con muchos otros materiales de papelería, no se movían de su lugar desde mitad de año.

Ese bloqueo mental se sumó a un bloqueo literal porque mi cuenta estaba fallando y no me permitía acceder para publicar nada en la revista.  Un pretexto más para no dedicarle tiempo a pensar porque al final ese pensar no se iba a transformar en hacer, así que no tenía caso. Hacer es lo que más importa ¿no?

Todo esto lo sabía en el fondo, pero lo ignoraba a propósito. Eso hasta que tratando de pensar en cuáles podrían ser mis propósitos para el 2023 o incluso cuestionándome si debería o no tener propósitos, me dio tristeza pensar que tenía que poner cosas útiles o necesarias.  Me llegó como cachetada una publicación de un cantante que me gusta en la que promociona su nueva canción que tiene las siguientes dos frases las cuales he decido que serán mi mantra para el nuevo año:

  1. Voy a cuidarme menos y a salir más.
  2. Hay que hacer por primera vez lo que no se debe.

La primera la tomo más como cancelar menos salidas, animarme a unirme a más planes, ir a lugares diferentes y en general, salir. Decir más que sí porque la verdad a mí me encanta el no, silencioso, indirecto, dosificado, pero al fin y al cabo, un no.

La número dos es la que abarca la lectura y mil cosas más porque implica hacer cosas que parecieran inútiles, innecesarias o inferiores pero que en realidad me traen algo que sí es valioso, felicidad alegría, entretenimiento, diversión.

También implica que voy a preguntarme cuáles son esas cosas que yo misma me he prohibido o limitado, por creer que no debo hacerlas. No va a ser fácil pero lo veo como una manera de abrir mi mente cosas nuevas.

En fin, este texto está entre mis primeros esfuerzos por salir del bloqueo, escribiendo una cuerda que me jale de a poquito hacia la luz. Además, ayer leí un libro y lo sentí como otro pequeño paso. Así, de a poco, espero agarrar impulso de nuevo, recordando que no incluí en mis propósitos de 2023 un número de lecturas en específico o de artículos que quiero publicar, solamente incluí  “pasarla bien”.

Publicado por Fernanda Loé

Recién egresada de la carrera de Lengua y Literatura Hispánicas de la UNAM. Formé parte del comité organizador del quinto ENELLHI, donde, entre otras cosas, colaboré en el diseño y edición de la Antología Conmemorativa, además de ser fotógrafa de ediciones anteriores del evento. También participé como colaboradora del blog Aproximación a la literatura en lenguas indígenas mexicanas. Experta en datos curiosos de poca o nula utilidad. Soy fanática del cine, de las series, de la música y, en general, de la cultura pop. Fotógrafa amateur y, sobre todo, amante de los libros.

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