Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Capuchino Skin.

Por Arizbell Morel Díaz.

Capuchino Skin @arizbellmorel

Capuchino Skin. 

who’s your kin?

Dandelion girl,

tell me how is it going to end. 

Capuchino.

Color canela.

Piel de café.

Mulata. 

—¿Eres mexicana?

—Te ves muy exótica para serlo. 

Nora escucha esto todos los días de su vida. Probablemente comenzó a escuchar estos comentarios antes de nacer. Al ser su madre caucásica y su padre afromexicano, las personas no podían concebir su existencia desde antes de que ella viera la luz de su primer amanecer. 

Verlos caminar juntos, generaba preguntas. Vergüenza en la mente de quiénes (en un país megadiverso y multicultural) viven con el sistema de castas en las venas, con el virreinato como secuela generacional. 

Su madre le enseñó a no prestar atención. Su padre le aseguró que estas palabras formarían parte de su vida, pero que se vive a pesar de ellas, a pesar de que se adhieran al cuerpo cuál tatuajes de henna. 

Le dijeron que sembrara un jardín. Le dijeron que cosechara aquello que no le pertenecía. Le dijeron que la resiliencia se aprende, quizá se hereda cuando pareciera que la existencia es un privilegio. Creció con estas premisas; preguntándose si sería cuestión de genética o selección natural aquello que la salvaría del deseo de desaparecer, de sumergirse, de no-estar tal como muchos y muchas lo querían. 

[Aunque hay días en que quisiera no haberlo hecho (nacer, ser, existir), sabe que la gente siempre le dirá así: Capuchino Skin.]

Cuando iba en la prepa, recorría los pasillos de una institución que ya no existe con estas palabras adheridas a su cabeza. Al ser becada, era inevitable no encajar. 

[Y cuando no perteneces no se trata de la ropa que usas, a quién escuchas o si ves la TV.

Cuando no perteneces, se crea una herida que delimita tu ser. No pertenecer también es una identidad, aunque esté vetada.]

Nora, aprendió a asimilar una marca que no sentía como suya, pero que encajaba con su cuerpo como si fuera hecha a su medida. Con su piel de Blancanieves y sus rizos de chocolate, con sus labios gruesos y ojos claros. Con sus piernas, sus senos y sus brazos que eran una aberración porque no eran ni de uno ni de otro lado: Porque ella, como los capuchinos, estaba compuesta por capas, una sobre otra, como la tierra sedimentada en las montañas o como las cebollas que tanto sufrimiento causaban al cortarlas, al separar sus facetas. 

Ella lloraba como si la cebolla multicapa fuera el mundo y con cada respiración se cortara una nueva máscara que aún estaba por conocer. 

Hasta que un día lo comprendió: Ella no necesitaba encajar porque no era la pieza de un rompecabezas. Nora no era el patrón de un molde de costura o una horma de zapato hecha de cuero viejo. 

Ella, podría recorrer otros pasillos, alimentarse de otras voces que no la metieran en cajas acartonadas de siglos donde se leían historias de piratas. 

El día que lo entendió, comenzó a cantar. Su voz andrógina fue la guía, las migajas en el camino que sembrarían una nueva existencia. 

Cantar, la música, le dieron fuerza para resistir ante el borrador que amenaza con alcanzarla como las olas del mar a la orilla. Siempre el mismo patrón, siempre una y otra vez. 

Su melodía entonaba géneros como el son, el cardenche, el jazz y el rock. Timbres musicales de aquellas y aquellos que como ella, sembraron con la esperanza de un porvenir. 

Ahora el mundo la conoce como Capuchino Skin

Y su voz resuena en cuerpos que, como ella, tal vez, “no deberían existir”. 

Pero que están.

Que forman un ensamble cuyo sonido no tiene igual. 

[…]

¿Te gustaría escuchar a Capuchino Skin?

Arizbell Morel Díaz.
Fotografía: Shu Villegas.

Egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Becaria por Teatro UNAM para el “ 2do. Diplomado: Escritura Dramática para jóvenes audiencias” del Centro Cultural La Titería A.C., Cultura UNAM y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Coordinadora en el Programa UNAM- Peraj Programa UNAM-Peraj “Adopta un amigo” en el ciclo 2021-2022 (mismo del que fue tutora en el ciclo 2020-2021). 

Actualmente dirige “El deseo de Tomás” de Berta Hiriart (ENARTES 2021,Proyecto ganador de la 2da. Incubadora de Proyectos Teatrales de Teatro La Capilla) con la compañía La Crisálida. 

Ha escrito narrativa y ensayo. Entre sus textos publicados por La Coyolxauhqui se encuentran “Bitácora de una planta en resistencia” (2020), “Tetera conoce a cafetera”, “Barista”, “La máquina que todo lo escribe” y “El color de tus ojos al ver las hojas caer” (2021).

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