Rapiña.

Por Alejandra Estrada Velázquez.

I

Un ave carroñera circunda mi sexo

muerde mi seno izquierdo

picotea mis muslos        hurga en mis riñones        anida en mi esófago   

   escupe 

                 mi 

nombre

mi nombre  

que sangra 

     en la punta 

de su filoso graznido

II

ave efímera 

ave momentánea

ave del instante

soy la rama seca donde te ocultas

soy el viento en el que te deshaces

porque desearme te avergüenza

ave sin rastro

ave enigma

III

(meditación)

A quién le dan pan que llore

y un cuerpo apto con un sexo listo

y la jerarquía más alta

y la categoría más importante en la taxonomía

y el eslabón dominante de la cadena alimenticia

y el origen del mundo

con estatuas de mármol y huellas en el paseo de la fama

y la fuerza de los héroes

y la forma de los dioses

y ejércitos

y la guerra 

y su victoria

A quién le dan pan que llore

y la tierra con todas sus mujeres

y una madre que sabe canciones de cuna

     su regazo

su leche convertida en galaxias

y otra y otra y otra mujer 

con el sexo atravesado por el miedo

como si la penetra la historia con todos sus hombres

y sin embargo, un sexo listo

a quién le dan pan que llore

IV

Un hijo tuyo

fecundado de instantes

Un hijo tuyo

producto de la impermanencia

Un hijo tuyo: 

pajarillo ciego

                      Tiresias minúsculo

Un hijo tuyo

V

Sueño con tus ojos desbordados de noche.

Sueño con tus ojos repletos de infiernos.

Sueño que soy un cadáver arrojado al desierto.

Sueño que de  mis ojos nacen flores.

Sueño con un buitre que traza la trayectoria de su hambre sobre mi cuerpo.

Sueño con un buitre que tiene tus ojos. 



Alejandra Estrada Velázquez, poeta.


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Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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