Me llaman bruja sin aquelarre porque me duele la vida y la miseria que reina en estas cuatro paredes de falso despilfarre.
Me duele la existencia y mi falta de hogar, las manos que buscan cortar mi respiración ya no albergan más ni un ápice de protección ¿alguna vez fueron una opción?
Herida sangrante de estas palabras cortas que no le hacen afronta a las monstruosas, conferidas como conjuros de maldiciones, hechizos de podredumbre con la crueldad en todas sus opciones.
Mi magia la percibo extinta, bruja quemada que no vuelve a renacer. Bruja extraviada en laberintos tóxicos, en la ideología del destructor, conjurador de almas oscuras de este reino de dolor.
Me llaman bruja sin aquelarre porque aún no logro revertir este amarre de desilusión y errónea constitución.
Ya no, ya no
NO
No me llaman más, mi esencia se agotó con el viento que se dedica a esparcir mis cenizas una vez que caí de la cornisa.
Por Madelaine BO. La sororidad no es un concepto que se limita a un día al año, es un compromiso que debemos asumir todos los días. Es el apoyo mutuo, la empatía y la solidaridad entre mujeres lo que nos hace fuertes y nos permite avanzarSigue leyendo «SOMOS»
Las labores de limpieza y cuidado del hogar han sido relegadas en su mayoría a las mujeres y es que lo tenemos tan normalizado que se vuelve una carga invisible y constante.
Por Arizbell Morel Díaz. Día soleado a través de un ventanal. Margaritas, no madreselvas, gardenias y lavandas adornan las macetas de una pequeña casa citadina. En medio del crujir del viento sobre las celosías se escuchan algunas notas de una melodía sencilla. Al fondo del cuartoSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I Corcheas.»