Por Irene González.
En México, el tema de la sexualidad es considerado tabú y no se discute con la holgura de otros países. La situación empeora cuando se trata de poner sobre la mesa la sexualidad femenina, y es que ésta abarca mucho más que saberse las funciones básicas de nuestra anatomía. Conocer cómo trabajan nuestros órganos reproductores ya es ganancia, pero ¿qué hay del placer sexual? ¿Dónde dejamos la exploración de nuestra propia sexualidad, más allá de la reproducción o incluso de ser una forma de conectar con nuestras parejas?
Una mujer que goza abiertamente de su sexualidad todavía se ve expuesta al juicio negativo por parte de la sociedad. Esto genera temor, construye muros que impiden la comunicación del tema y fomenta la creencia de que está mal discutir sobre sexo, peor aún disfrutar de él. Se alimenta la idea de que el valor de una mujer radica en su virginidad, en su fertilidad y en mantenerse como un ser “puro e inocente”, lo que sea que eso signifique.
Encontrarnos en el placer sexual no tiene por qué ser un tema prohibido. Aprender más sobre nuestros cuerpos, conocer los deseos que tenemos y explorar diversas formas de satisfacerlos es una manera más de hallar seguridad en nosotras mismas, de sentirnos plenas y crear una conexión más profunda con la piel que habitamos. Este conocimiento suma en la intimidad en pareja y en general aporta a cualquier interacción sexual.

Aventurarse en la exploración y el disfrute propio no tiene nada que ver con la situación sentimental. Se puede encontrar entera satisfacción en una relación en pareja(s) y tener el mismo nivel de disfrute en solitario; contrario a lo que muchos podrían pensar son experiencias que se complementan, no que compitan o que se haga una exclusivamente en ausencia de la otra. Crear un mapa de nuestras zonas erógenas, que no necesariamente son las mismas para todos los cuerpos, una idea más clara de cómo estimularlas a nuestro gusto y mayor confianza en el diálogo sexual favorecerá la comunicación en pareja y las oportunidades de alcanzar el orgasmo.
La masturbación tiene muchos otros beneficios: de acuerdo con un artículo publicado por la BBC, gracias a las sustancias químicas que se liberan en el acto, masturbarse puede tener un efecto analgésico que ayuda a disminuir y controlar los dolores menstruales. Un estudio publicado por la revista Cephalalgia, concluye que también puede ayudar a reducir los dolores de cabeza y las migrañas. Disminuir el estrés, incrementar la libido, mejorar el sueño, son algunos más de los beneficios que se asocian a esta práctica.
Entonces, ¿por qué sigue siendo un tema tabú hablar de masturbación femenina? ¿por qué todavía se le da una connotación negativa a la mujer como ser sexual?
Aunque existe progreso al respecto, la figura femenina permanece asociada a nociones que limitan su pleno disfrute del sexo. El mismo concepto de placer se suele ligar a emociones como la culpa o la vergüenza, y discutir sobre ello sin tapujos se evita por el miedo a considerarse libertino. La influencia de la religión también juega su parte en la ideología que predomina en el colectivo latinoamericano. Hay que mencionar de igual modo el “falocentrismo”: la creencia de que una mujer únicamente puede acceder al disfrute sexual a través de un hombre, y que la única o mejor manera de llegar al orgasmo es a través de la penetración.
La sexualidad femenina es mucho más compleja.
Explorar el tema con todas sus vertientes, acceder a información oportuna y ampliar el panorama que se tiene por la crianza familiar, la educación escolar y las normativas sociales, puede resultar liberador. La mujer también puede encontrar el empoderamiento al descubrirse a sí misma en lo sexual. Al enriquecer su experiencia y tomar las riendas de su propia sexualidad. A su ritmo. Con sus reglas, su espacio y sus tiempos.
Como recomendaciones personales te dejo las siguientes:
- Libro “El Placer”, de María Hesse, una increíble ilustradora española.
- Platanomelon, una marca de juguetes eróticos originaria de España que ya llegó a México.
- Satisfyer, un succionador de clítoris que puedes encontrar en varias tiendas en línea.

Irene González estudió la licenciatura en Arte y Animación Digital en el Tecnológico de Monterrey. Graduada del Diplomado en Literatura y Creación Literaria por “Literalia Editores”, fue miembro del círculo de escritores tapatío “El Jardín Blanco”. Ganadora del primer y tercer lugar en cuento en el “Concurso Nacional de Literatura del Tecnológico de Monterrey” 2011 y 2014 respectivamente. Finalista en el concurso internacional “Novelistik de Ciencia Ficción” 2016. Ha publicado en diversos medios digitales e impresos, incluyendo “Sirena Varada”, “En Sentido Figurado”, “Teresa Magazine”, “Quinde Cultural”, el periódico “La Jornada” y en su blog personal “Dystopian Fantasy”.
Instagram: @r.irenegon
Más de Irene González
50 sombras de morado | Auto humillación corporal, o carta de disculpa a mi cuerpo.
Por Irene González El otro día encontré que tenía nuevas arañitas rojas en mi pierna. De esas venitas que se marcan sin volver a desaparecer fácilmente. Otras que habían aparecido en años anteriores algunos días se vuelven más notorias. Várices.…
Keep reading50 sombras de morado | Endometriosis, o la menstruación no debería de doler como el infierno.
Por Irene González. Endometriosis es el nombre de una enfermedad crónica relativamente poco conocida y estudiada, incluso cuando afecta a 1 de cada 10 mujeres según la asociación Endometriosis México y el Ministerio de Sanidad de España. A nivel mundial…
Keep reading50 sombras de morado: Mujeres dentro de la Ciencia y la Tecnología, o de cómo 100 tampones confundieron a la NASA
Por Irene González. ¿100 tampones son suficientes? Es probable que muchos estén familiarizados con la historia de los 100 Tampones, gracias a un video que se volvió viral a través de redes sociales. En 1983 Sally Ride se convirtió en…
Keep readingTambién te puede interesar…
