
"Mar ideal"
Los dos vamos nadando
-agua de flores o de hierro-
por nuestras dobles vidas.
-Yo por la mía y tú por la tuya;
tú, por la tuya y yo por la mía-.
De pronto, tú te ahogas en tu ola,
yo en la mía; y, sumisas
tu ola sensitiva, me levanta, te levanta la mía, pensativa.
Juan Ramón Jiménez.
Por Reyna Morales.
Este poema fue escrito por el español Juan Ramón Jiménez (23/12/1881 – 29/05/1958), traductor, poeta y escritor, reconocido con el Premio Novel de Literatura y que entre muchas otras obras, es recordado por «Platero y yo»; referente, además, para la Generación del 27 en España. Pero no hablaremos de este gran autor, que dicho sea de paso, es mi segundo autor favorito. No. Esta vez hablaremos de su musa, de su fiel pero nunca sumisa compañera… Hoy platicaremos sobre una mujer increíble, culta, libre y enamorada: Zenobia Camprubí.
La vida de Juan Ramón Jiménez no fue nada sencilla. Siempre atravesando crisis de ansiedad y depresión que lo llevaron a vivir retiros e incluso, ingresos a hospitales psiquiátricos. Y es difícil de entenderla sin Zenobia, quien llegó a cambiar un poco el frío destino del poeta.
Sus vidas se entrelazaron desde que él la escuchó reír sin conocerla, desde que se vieron por primera vez… desde que los padres de ella trataron de separarlos. Pero, ¿quién era Zenobia?
Zenobia Camprubí Aymar nació el 31 de agosto de 1887, en Malgrat de Mar, Barcelona (España). Hija del prestigiado ingeniero Raimundo Camprubí y de Isabel Aysmar Lucca. Tuvo dos hermanos, Augusto y José. Su infancia la pasó entre Estados Unidos y Puerto Rico, recibiendo una educación muy culta y cosmopolita, bajo la estricta vigilancia de su madre y su abuela materna.
Creció en diversas ciudades como Barcelona, Valencia, Nueva York y Washington. En 1908 fue aceptada en la Escuela de Pedagogía de la Universidad de Columbia, destacando por su inteligencia. Estudió historia, literatura y otras disciplinas hasta que su madre decidió regresar a España, lo que le impidió terminar sus estudios. Al regreso se establecieron en Madrid.
Zenobia era una mujer muy adelantada a su época. Entre otras cosas, Zenobia:
- Se dedicaba al negocio de las antigüedades y a la inmobiliaria.
- Era políglota.
- Estaba muy bien relacionada con las editoriales.
- Lideraba iniciativas benéficas de apoyo a la comunidad, como la fundación en Barcelona de la asociación «La Enfermera a Domicilio», un servicio social clínico sin fines de lucro.
- Colaboraba con grupos como «El Ropero de Santa Rita», «La Visita Domiciliaria», «El Comité Femenino de Higiene Popular», entre otros.
- Fundó el Comité de Concesión de Becas para Mujeres Españolas en el Extranjero, que apoyo a una gran cantidad de señoritas españolas para estudiar y prepararse en el extranjero.
- Fue miembro de la Asociación Nacional de Mujeres de Acción Feminista y Social.
- Colaboró con María de Maetzú, una de sus mejores amigas, como tesorera en el Lyceum Club, primer club de mujeres fundado en España.
Zenobia asistía siempre que podía a charlas y conferencias intelectuales. En muchas ocasiones, asistía acompañada del matrimonio Byne. Para ese entonces, Juan Ramón, después de vivir en diferentes lugares, decidió establecerce en la Pensión Arizpe, donde casualmente, habitaban los Byne.
Este matrimonio acostumbraba hacer reuniones muy escandalosas que duraban hasta altas horas de la noche. En muchas ocasiones, tuvo Juan Ramón que tocar a la puerta para reclamar… pero una de esas tantas ocasiones, escuchó la voz y la risa de una joven mujer que llamó poderosamente su atención. Y se propuso averiguar a quien pertenecían.
Coincidieron en una conferencia y Juan Ramón quedó impresionado profundamente con la personalidad de Zenobia. Además de culta y sensible, le parecía una mujer agradable, finísima y muy inteligente. Y conquistarla no fue fácil. A cada requerimiento amoroso de Juan Ramón, Zenobia correspondía con bromas. No le fue fácil llegar al corazón de su amada y convencerla de que también un poeta débil y triste podía hacerla feliz. Además, Juan Ramón no era el tipo de pretendiente que los Camprubí deseaban o esperaban para su hija.
Para 1915, ya eran novios formales y comenzaron a trabajar juntos en la traducción. Comenzaron con Tagore. Y su trabajo era complementario: mientras ella aportaba sus profundos conocimientos en la traduccion y él le daba la forma poética. «Luna Nueva» fue su primera obra publicada, la cuál consiguió un gran exito por parte de la crítica. Entusiasmados por el resultado, siguieron haciendo traducciones de otros destacados literatos, como Edgar Allan Poe o Shakespeare.
Los padres de Zenobia, sin embargo, no estaban de acuerdo con la relación de su hija con el poeta. En un inicio, buscaban la manera de separarlos, como consta en cartas, documentos y manuscritos, la mayoría inéditos, que se exhiben en la Casa Museo Zenobia – Juan Ramón Jiménez de Moguer (Huelva, España).
Según explica Rocío Bejarano, del Centro de Estudios Juanramonianos, «Estaban completamente enamorados». Nos cuenta que Isabel, la madre de Zenobia, se llevó a su hija a Nueva York el 30 de noviembre de 1915, con la intención de separarla de Juan Ramón. Raimundo, su padre, tuvo una conversación muy tensa con el novio. El poeta lo relata a Zenobia en una carta, hasta hace poco desconocida, y que se exhibe actualmente en Moguer:
«Me respondió de un modo muy violento y grosero que tú tenías 28 años y que él no tenía necesidad de dar consentimiento alguno pero que además, no lo daría».
Juan Ramón Jimenez
Solían escribirse cartas hermosas y delicadas, proclamando todo el amor que sentían el uno por el otro.
«Yo procuraré siempre ser una buena mujer para ti… Para ayudarte a ser valiente, para no ser una carga y para empujarte siempre para arriba en todo lo que alcancen nuestras almas. Quiero que te refugies en mi contra toda desilusión y contra lo mediocre y mezquino de la vida»
Zenobia Camprubí
En otra misiva, Jiménez le respondía:
«El día glorioso, me traspasa de alegría. Está lleno de mi amor por ti y todo se va hacia tu corazón, Zenobia mía,en este sol hermoso»
Juan Ramón Jiménez
Y a pesar de tantas trabas, Raimundo Camprubí no tuvo mas remedio que informarle a su esposa, acerca de los planes de la boda, diciéndole:
«Que sean muy felices y que sean colmados sus deseos, es lo único que queda desearles»
Raimundo Camprubí
El 2 de marzo de 1916, Zenobia y Juan Ramón contrajeron matrimonio en la iglesia de Saint-Stephen de Nueva York, sin que su padre asistiera a la ceremonia, pero siendo apoyados por doña Isabel.
En 1926, instalados en Madrid, comenzaron una vida tranquila, en la que Juan Ramón escribía y Zenobia, como una esposa solidaria y ocupada de su marido, le ayudaba tanto en la traducción como en apoyo para que nada le faltase ni nada lo molestara.
Pero eso no quiere decir que Zenobia se olvidara de si misma y se dedicara solo a su esposo. Sus obligaciones como esposa no evitaron que ella iniciara o continuara con sus proyectos.
En ese mismo año, Zenobia abrió su tienda dedicada al arte popular y cristalizó un viejo proyecto: convertirse en intermediaria en la compra y venta de artículos de arte por una pequeña comisión.

La muerte de la madre de Juan Ramón y de la madre de Zenobia en 1928, les produce una profunda tristeza. Al siguiente año, José, el hermano de Zenobia, antes de regresar a Estados Unidos, les obsequia un pequeño auto. Es así como Zenobia se convierte en una de las primeras mujeres en conducir un auto con una licencia legítima. En este auto recorre España, a veces con su pareja, a veces con sus familiares y amigos.
La vida intelectual de Zenobia se centra en su marido, a quien atendía y ayudaba como secretaria, agente y traductora.
En 1931 se le detecta un tumor cancerígeno en el útero pero rechaza la cirugía.
Estalla la Guerra Civil española en 1936 y Juan Ramón y Zenobia participan activamente en actos políticos a favor de la República Española y ayudando niños huérfanos. Pero al poco tiempo, tuvieron que salir del país para evitar la persecución. Viajan por Cuba, Estados Unidos -Zenobia dio clases en la Universidad de Maryland-; también por Argentina, Uruguay y Puerto Rico, en donde trabajaría como profesora en la Universidad de Río Piedras. Ellos creían que su salida de España sería por corto tiempo… ¡y pasaron 22 años fuera de ella!
Desgraciadamente, el cáncer regresa, por lo que en 1951, Zenobia es intervenida quirúrgicamente en el Boston Massachussets General Hospital y regresa el 1° de febrero de 1952 al lado de Juan Ramón, quien también egresaba del Hospital Psiquiatrico George Washington, al atravesar una crisis de depresión profunda. En agosto de ese año, Juan Ramón se siente recuperado y ambos regresan a sus labores cotidianas.
Pero en los primeros meses de 1953, ambos recaen: a ella la tratan nuevamente por cáncer y él, por depresión.
Después de estos episodios de enfermedad y tristeza, comienzan a considerar la posibilidad de regresar a su lugar de origen, con su gente y recuperando su idioma. Sin embargo, en 1956, confirman la reaparición del cáncer de Zenobia. Y a pesar de tratamientos extremos, el diagnóstico no era nada alentador. Esperaban en una nueva cirugía el milagro, el cual no sucedió. Le quedaban unas cuantas semanas de vida. Fue internada en la Clínica Mimiya en Satourse, Puerto Rico.
Tres días antes de morir, el 25 de octubre de 1956, agonizante ya, le dan la noticia de que su marido ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura y ella, que tanto había trabajado junto a él, es la encargada de hacérselo saber. El 28 de octubre, Zenobia fallece, dejando a Juan Ramón solo.
El día de su fallecimiento, el Comité Municipal realizó una sesion extraordinaria en la que se le nombró como Hija Adoptiva de Moguer y se solicitó al Ministerio de Gobernación la colaboración para nombrar como Zenobia Camprubí a la Calle de las Flores (donde había nacido Juan Ramón).
El Alcalde de Moguer, Juan Gorostidi Alonso, envió al poeta un telegrama el 29 de octubre:
«Todo Moguer comparte tu dolor por el fallecimiento de Zenobia»
Juan Gorostidi Alonso
Acordaron después llevar a cabo los servicios fúnebres y cancelaron los festejos de júbilo por el otorgamiento del Premio Nobel.
Tras los funerales de Zenobia, Juan Ramón se encerró en su habitación. Sin comer, sin cuidado personal, se aisló del mundo. Desnutrido y en condiciones muy lamentables, fue ingresado al Hospital Psiquiátrico de Hato, Texas. Aparentemente repuesto, regresa a dar clases en la Universidad, pero en febrero de 1958, sufre una caída, enfermando después de bronconeumonía sin responder a los tratamientos. Fallece el 29 de mayo en el mismo hospital donde falleciera su amada Zenobia.
Los restos de ambos fueron llevados a España y reposan en el Cementerio de Moguer desde el 6 de junio de 1958.
Zenobia Camprubí Aymar fue una mujer extraordinaria a la que se le puede aplicar el dicho de «Al lado de un gran hombre, hay una gran mujer», porque posiblemente la obra poética de Juan Ramón Jiménez no hubiera sido la misma sin la abnegada presencia, siempre en voluntario segundo término de su esposa.
Sin duda alguna, Juan Ramón amó a su compañera, pero pese a los esfuerzos de esta, no lo pudo librar de su terrible mal, nunca pudo escapar de la depresión. Desaparecida Zenobia, fue imposible.
Zenobia dedicó su vida a su gran amor. Algunos dicen que él la opacó, que por él, ella no pudo destacar. Otros afirman que fue una mujer libre, que él nunca vetó su trayectoria personal. Yo me inclino por esta segunda opinión. No descuidó su crecimiento personal e hizo lo que deseó, al mismo tiempo que se entregó como esposa y compañera.
Actualmente, es reconocida como una importante feminista española, defensora de la emancipación de la mujer. Ella logra reflejar su Yo como una mujer independiente, práctica y activa, entregada al que fue el amor de su vida, apoyándolo en todo lo necesario. Una mujer libre y amorosa pero nunca sumisa.
Fuentes:
- Fundación Zenobia – Juan Ramón Jiménez http://www.fundacion-jrj.es Consultado el día 28/07/2021
- https://www.cervantes.es/bibliotecas_documentacion_espanol/creadores/camprubi_zenobia.htmn Consultado el dia 29/07/2021
- https://www.mujeresenlahistoria.com/2014/11/la-luz-del-poeta-zenobia-camprubi-1887.html?m=1 Consultado el día 29/07/2021
