Acerc-Arte | Gatos

por Reyna Morales

“Nombres que suenan

como una canción…”

“Ponerle nombre a un gato”

T. S. Eliot

No recuerdo como fue… Solo sé que he sentido fascinación por los gatos toda la vida…

GATOS

“Me preguntan si me gustan los gatos… o, mejor dicho, porqué me gustan tanto… La respuesta es fácil. He estado más cerca de gatos que de humanos.

Los gatos son seres increíbles. Primos hermanos de grandes felinos como leones, tigres, jaguares y leopardos, entre otros. Los hay de todos colores. ¡Incluso los hay azules! Hay gatos muy grandes y gatos pequeños. Y aun cuando conviven con humanos, no han olvidado del todo su lado salvaje ni su carácter depredador.

Son dóciles -cuando quieren- y una excelente compañía. Son divertidos y locuaces y nos hacen reír con sus piruetas y ocurrencias. Pareciera que enloquecen o que de pronto son poseídos, pero nada de eso. Su carácter es juguetón y travieso. Son observadores y alegres cuando se sienten en confianza. Tal vez debiéramos aprender mucho de ellos.

No alcanzo a comprender como es que puede haber humanos crueles que los lastiman sin razón. Aún con toda su gatuna fiereza, no pretenden ser más poderosos que nosotros… aunque podrían serlo. Son frágiles y vulnerables. Y los humanos, malvados. A pesar de eso, son dulces y confían en las personas.

Pueden ser excelentes compañeros. Si te desvelas o estás solo en casa, se encargarán de hacerte compañía. En silencio, sin estorbar, pero demostrándote que están a tu lado.

Son grandes confidentes. Te escucharán por horas. Y mientras más te quejes de lo injusta que es la vida contigo, más quietos estarán. Pero no esperes a que te den de lengüetazos como diciendo: “No te preocupes… ¡tú eres el mejor! El mundo no lo entiende…” como haría un perro. Ellos te mirarán con una expresión de “¿Es en serio? ¿Y por eso te mueres?” lo cual te ubicará y te ayudará a entender que, después de todo, no es para tanto.

Son amorosos a su manera, No estarán sobre ti, admirándote como si fueras lo único. Te darán “besos de gato” (con sus ojos) y se acurrucarán junto a ti. Se subirán a tus piernas o al tablero de tu computadora. Rasguñarán tus zapatos y ¡auch! te clavarán sus garritas. No te odian. Así aman ellos. Pero no se te ocurra ocuparte en algo que le quite tu atención. Harán lo imposible para que dejes el distractor. Claro. Cuando tú quieras abrazarlos y tenerlos para ti, se escurrirán de tus manos para defender su individualidad y su libertad…

Y eso es justamente lo que tenemos que aprenderles: amor propio. No ruegan, no pierden su propio Yo ni se arrastran por el amor de nadie. Siempre están ellos mismos en primer lugar. Y no es que sean “egoístas” ni “interesados” como muchos aseguran. Simplemente entregan su amor a su felina manera. No como uno quiere. Es como y cuando ellos quieren. Pero saben amar y lo hacen profundamente. No intentes obligarlos a que lo hagan. Ámalos tú y ya.

Son protectores. Son orgullosos. Son unos cómplices inigualables. Y son territoriales. ¡Lo que es suyo, es suyo! Se adueñan de todo lo que tienes: tu sillón, tu alfombra, tu cama, tu corazón… Son huraños y ariscos, pero nadie te espera con tanta emoción como lo hacen ellos…

¿Por qué me gustan tanto los gatos? Porque no hay muchos humanos de quienes pueda decir tanto…”

Mientras miraba jugar y dormir junto a mi a mis amados gatos, escribí este texto. Nació de mi inspirada observación. Pero hubo algo que no contemplé. Nunca imaginé perder pronto a alguno.

No mencioné que son seres perfectos. Que son hermosos y que nunca te harán daño. Algún rasguño podrá dejarte. Una huella difícil de borrar. Pero lo que más te dolerá será verlos partir. Te dejarán una marca en el corazón más dolorosa que el rasguño en tu piel.

Parafraseando a John Grogan: “A veces aparece un gato que deveras te deja una huella en tu vida y no puedes olvidarlo” (“Marley y yo”, 2005).

Fiorella fue para mi ese gato… He tenido tantos, cada uno con su historia y valor en mi vida. Pero Fio fue tan mía, fue tan cercana a mi corazón. La vi nacer, la protegí cuando se mamá la abandonó. La alimenté, la limpié, le enseñé a usar su arenero… La vi ganar tantas y pequeñas batallas… Yo fui su madre. Ahora no la puedo dejar ir…

Siempre le dije que ella era un pedacito de mi corazón. Con su partida, se llevó ese pedacito, pero ella se queda para siempre muy dentro de mi corazón.

¡La extraño tanto! Su carácter rudo con los demás, pero dulce y cariñoso conmigo -cuando quería, claro está-. Era una gata muy gata. Además, era tan caderona como yo… ¡Y cabíamos en la misma silla siempre!…

A casi un mes de su partida, no puedo consolarme. Justo en este momento, lloro mientras escribo. Hubiera querido haber hecho más para salvarla… pero no pude…

Donde sea que estés mi pequeña Fio, se que eres feliz, que estás bien. Ya no hay dolor. Espero un día poder estar otra vez junto a ti para acariciarte por toda la eternidad…

http://gravatar.com/lorenzoarab

En memoria de Fio

2018 – 2021

Publicado por Reyna M

Egresada de la Licenciatura en Ciencias Humanas. Actualmente curso el octavo semestre de la Lic. en Etnohistoria en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Escribo reseñas, cuentos, un poco de ensayo y crítica. Animalera de corazón y una auténtica loca de los gatos. Amo la música, el cine y los libros. En Face Book tengo dos grupos: Acerc-Arte, para todo público, interesados en saber un poco mas sobre arte, historia, literatura y filosofía y el segundo se llama Hijas de la Tierra, exclusivo para mujeres.

Deja un comentario