Por Erika Torres
Nosotros, los hijos de finales del siglo, experimentamos, casi a diario, el cuestionamiento de la generación que nos precede. Para muchos de nuestros adultos, nosotros no podemos opinar con certeza sobre los diferentes hitos que marcaron a la sociedad; pero, creo que somos bastante consientes de hacerlo. Nosotros, los ecuatorianos del 92 venimos de aquella década cambiante; aunque, es verdad, fuimos concebidos al finalizar el periodo de la ID (Izquierda Democrática) del doctor Borja; es decir, fuimos forjados durante la primera vez que la ID llegó al poder. Reconozco que para los niños ecuatorianos del 92, la ID estaba lejos de ser aquel partido que se había solidificado en el declive del populismo velasquista y en el creciente cefepismo, para hoy ser ese partido naranja y negro. Pero, nosotros también fuimos concebidos en aquella época en que la Coca Cola ya dominaba el mundo, sobre todo en temporada navideña y del mundial de fútbol; aquella época de la Game Boy, la televisión por cable y el teléfono fijo en algunos hogares ecuatorianos.
Sobre nuestro caminar se viene una serie de datos intrínsecos a nosotros. Nuestros primeros pasos los dimos durante el gobierno del señor que decía: “Ni un paso atrás”, mientras los militares asesinaba y/o morían en el Alto Cenepa; sí, caminamos durante ese periodo en el que se permitieron los famosos “créditos vinculados” que beneficiaban a la banca privada, mientras nuestra inocencia bailaba y cantaba al jolgorio del tucán Máximo y del Dr. Muelitas. Durante esa época el correo electrónico comenzaba a remplazar al sistema de fax y el diskette de 3,5 pulgadas prometía la revolución informática; así de rápido caminamos.
A nosotros nos tocó comenzar la vida académica durante el gobierno de Bucaram, “El Loco que ama”, quien bailaba El rock de la cárcel y cantaba junto a Los Iracundos. Recuerdo que muchos lloramos porque no nos entregaron el kit de la “mochilita escolar”; pero, ahora estoy más que segura que estamos orgullosos que la mochila jamás se colgó a nuestras espaldas. Durante esa época Eminem se ponía de moda, y tanto los jóvenes latinos como los gringos lo escuchaban y lo bailaban en las fiestas subalternas. Quizá memoricemos poco o nada los disturbios por la huida de Bucaram y el malestar que dejó la “Noche de los tres presidentes”.
Quizá no recordemos a Rosalía Arteaga, la mujer derrocada por el golpista Paco Moncayo, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas en ese periodo ―personaje que luego de algunos años se perfilaría como demócrata y cautivaría a muchos con su ideología progre y su discurso de género―. Estoy segura que tampoco recordamos a Fabián Alarcón, quien ocupó el puesto que le correspondía a Rosalía únicamente porque era el macho alfa del Congreso Nacional. A lo mejor no recordemos lo caótico y pintoresco que fue tener tres presidentes en una sola noche; pero, sí recordamos esos anuncios tenebrosos de televisión, como el del payaso “Fresco-solo, hay uno solo y suena”, y el miedo que nos causaba esa imitación de Ronald McDonald.
Pero, ¡híjole! De Jamil Mahuad estoy segura que sí tenemos buenos recuerdos. Pues bien, resulta que en el receso de la escuela muchos compramos nuestra espumilla con la moneda de 1000 sucres que tenía la cara del intelectual Eugenio Espejo, o compramos nuestros emborrajados con el billete de 5.000 sucres que tenía impreso el rostro del escritor Juan Montalvo ―hasta nos quedaba cambio para comprar tazos y plastilina moco―. Sin embargo, luego, el dólar reemplazó al sucre y los centavos de dólar ecuatoriano, con los rostros de aquellos ilustres, solo nos alcanzaban para un chupete Pirulito, y eso dependía porque la vecina de frente lo vendía a 0,10 centavos (la moneda con el rostro de Eugenio Espejo) y la de la vuelta lo dejaba hasta los 0.05 centavos (la del rostro de Juan Montalvo). Creo que de esa época recordamos la hora del almuerzo junto a los Power Rangers, seguidos de Goosebumps que pasaban por televisión nacional, o a Marilyn Manson y las leyendas en torno a su físico y sus preferencias sexuales. Y pues bueno, así fue cómo durante nuestra primera década, los niños ecuatorianos del 92 conocimos varios rostros y discursos.
Luego llegó al poder Gustavo Noboa y David Reinoso se había separado de N.E.V.N.E.D., y ejecutó las famosas parodias presidenciales del Ecuador; Reinoso imitaba al mandatario como el cuentista de puro chiste “colorado”. Para esa época los niños ecuatorianos del 92 ya éramos unos púberes y nos pusimos en onda con las producciones de Cris Morena. Después llegó a la presidencia Lucio Gutiérrez, y con ello la disolución conyugal entre Gutiérrez y Ximena Bohórquez porque ella no confiaba en su esposo ―el megadrama amoroso―.
De Lucio también recordamos la “Pichicorte” y la propaganda masiva que buscaba honrar a antiguos mandatarios con juicios penales. También sabemos que los “Forajidos” dieron fin a ese gobierno por medio de movilizaciones civiles en todo el país; recordamos cómo se veía el “Trucutú” en la tele. En seguida llegó Alfredo Palacio y estoy segura que muchos lo ubicamos únicamente porque ya estaba medio veterano; pues, para esa época nosotros íbamos en secundaria y nuestra vida giraba en torno a otros asuntos de interés, como los mensajes de texto enviados con nuestros primeros teléfonos móviles, los conciertos de nuestras bandas en CD y DVD, y los chats por Skype; aunque lo caótico y trágico de ese periodo fue la masificación de la música urbana que no respetaba posición social, económica ni sexual.
Aquí estoy convencida que cuando agarramos las riendas de nuestra conciencia, por así decirlo, Rafael Correa ya había asumido la presidencia de Ecuador y llenaba las cuadrillas y fotos en los textos escolares y logos de instituciones públicas. Durante esas fechas, muchos de nosotros, ya jóvenes, conocimos e hicimos el amor; hicimos lo que nuestros padres no querían que hiciéramos; dominamos el espacio internauta; fuimos a la universidad; nos despedimos de algunos amigos de la infancia e hicimos nuevos; llegamos a admirar a varios maestros de la vida misma; tuvimos nuestro primer trabajo formal y a nuestros primeros hijos; presenciamos el 30S y los tumultos a manos de “Los 10 de Luluncoto”.
De estas múltiples formas llegamos hasta Lenin Moreno, periodo inaugurado por alias “Guacho” y el caso del equipo periodístico de El Comercio, tomado en zona paramilitar. De Moreno también presenciamos los escándalos en plena pandemia: funcionarios, políticos y figuras públicas involucrados en casos de corrupción, nombres que se han relacionado a casos similares a lo largo de la historia. Afortunadamente, contamos con nuestro mayor aliado, el internet, el que nos mantiene al tanto de temas que los adultos siempre nos ocultaron: historia, política, religión, amor, sexo, etc. Ahora estrenamos nuevo gobierno; aunque bueno, de nuevo no tiene mucho, porque está manejado por las mismas caras que ya nos han poseído. Para este momento ya estamos en la vorágine de la adultez, a puertas de los 30; todos ya pasamos el año maldito, ese año en el que las rockstar se suicidan; con posgrados, deudas y proyectos fallidos. Nosotros, aquellos niños del 92, somos devorados por las ideas de nuestros progenitores que nos siguen viendo como chiquilines, que nos atacan con argumentos ad hominem porque, para ellos, nosotros no tenemos derecho a opinar de cosas que pasaron cuando usábamos pañales y tomábamos biberón, para ellos nosotros no conocemos la verdad. Lo curioso es que el fin del siglo nos pertenece, somos la generación dotada por la capacidad de entender lo que hubo y lo que habrá, aquella generación que creció entre la violencia y la agresividad como parte de la condición humana de ese entonces, somos las generación que promueve la sana convivencia y la negociación con la generación que se nos viene. Somos la generación de la conciencia y el despertar. Si algo sí nos pertenece es la historia, quizá no la verdad, pero sí nuestro enfoque, porque de por ahí venimos, de lo alterno, de lo multidimensional.
2 Presunto caso de peculado ejecutado en noviembre de 1996, durante el gobierno de Abdalá Bucaram. La ministra de Educación de ese entonces, Sandra Correa, negoció con una empresa colombiana la suma de $40 millones para la adquisición de material y equipos educativos, incluyendo un lote de útiles escolares y una mochila, mismos que no cubrieron a toda la población de escolares, tal como lo había prometido durante la campaña del programa.
3 Luego que el Congreso Nacional removiera el cargo de presidente a Abdalá Bucaram por incapacidad mental, el 6 y el 7 de febrero de 1997 se llevó a cabo una disputa entre Abdalá Bucaram, Rosalía Arteaga y Fabián Alarcón, quienes reclamaban la presidencia del país. Alarcón, presidente del Congreso Nacional, se declaró presidente interino, mientras que Arteaga, vicepresidenta electa del Ecuador, reclamaba su derecho constitucional para asumir la presidencia, y Bucaram exigía pruebas contundentes para su destitución. El 8 de febrero Bucaram anunció su renuncia y la contienda quedó a manos de Arteaga y Alarcón. Arteaga fue asignada temporalmente presidenta del país, cargo que lo desempeñó hasta el 11 de febrero, cuando se dio un golpe de estado. Desde ese momento Alarcón asumió la presidencia interina hasta agosto de ese año, una vez que asumió el nuevo presidente constitucional.
4 Postre a base de clara de huevo montada. En Ecuador se la bate con puré de guayaba y se la sirve en cono de helado.
5 Plátanos envueltos en harina que al freír toman consistencia crocante.
6 Marca de paleta de dulce.
7 Ni En Vivo Ni En Directo fue un programa de comedia ecuatoriana, fundado por Galo Recalde y Jorge Toledo, y protagonizado por Galo Recalde y David Reinoso.
8 Chistes de contextos subidos de tono, generalmente insinúan a contenidos sexuales.
9 La Función Judicial de Ecuador estaba politizada, mediante la modalidad de “cuotas”, por las fuerzas que prescindían el Congreso Nacional, especialmente por el Partido Social Cristiano (PSC), que controlaba las decisiones penales durante algunos años. Para otorgar autonomía y transparencia en el actuar la Corte Suprema de Justicia, en 1998 se creó una reforma constitucional para calificar a los funcionarios, mediante oposición y mérito. Sin embargo, hasta el 2005 la Corte no era del todo autónoma y las fuerzas políticas del legislativo la seguían manteniendo. De esta forma, la problemática llegó a su esplendor cuando el magistrado Guillermo Castro, alias “Pichi”, en conjunto con el entonces presidente de la República, Lucio Gutiérrez, decidió anular los juicios en contra de Abdalá Bucaram, Alberto Dahik y Gustavo Noboa, acusados por peculado durante sus gobiernos; esta situación provocó el repudio del pueblo y del legislativo que denominaron a la Corte como “Pichicorte”. Este fue el inicio para la decadencia del gobierno de Lucio Gutiérrez.
10 Luego de los disturbios ocasionados por la problemática en la “Pichicorte”, Gutiérrez se enfrentaba al caos social. Sin embargo, el nepotismo de su gabinete seguía en pie, lo que provocó un golpe de estado. Varios jóvenes y mujeres de clase media tomaron las riendas de las manifestaciones en la ciudad de Quito. En abril del 2005 los manifestantes concurrieron a la residencia del presidente, quien los catalogó de “Forajidos”. En ese momento, “Los Forajidos” se convirtió en un movimiento social que tomó el nombre con el que Gutiérrez los quiso criminalizar e intimidar. El movimiento indígena y otros movimientos sociales apoyaron a “Los Forajidos” que cada vez tomaban magnitud, lo que provocó el derrocamiento final de Gutiérrez, en abril del 2005.
11 Tanqueta de la Policía Nacional que lanza gas lacrimógeno a los manifestantes durante los disturbios.
12 Intento de golpe de estado ocurrido el 30 de septiembre del 2010, en el primer periodo de gobierno de Rafael Correa.
13 Grupo subversivo, acusado de terrorismo y sabotaje por el entonces presidente Rafael Correa. Según la Fiscalía y el Ministerio del Interior, “Los 10 de Luluncoto” armaron un motín en contra del presidente colombiano Juan Manuel Santos que visitaba Ecuador en diciembre del 2011, con el fin de restablecer las relaciones diplomáticas con el país. “Los diez de Luluncoto” se movilizaron en las plazas centrales de las tres ciudades principales: Quito, Guayaquil y Cuenca y lanzaron bombas molotov con mensajes panfletarios en contra de los mandatarios ecuatoriano y colombiano, bajo el seudónimo de Fuerzas Armadas Insurgentes Revolucionarias del Ecuador (FAIRE).
14 Walter Artízala, alias “Guacho”, fue un guerrillero ecuatoriano que formó parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), hasta el momento en que las FARC firmaron un pacto de paz con el gobierno colombiano. Alias «Guacho” se desvinculó de la guerrilla y formó el Frente Oliver Sinisterra que se mueve en la frontera amazónica entre Ecuador y Colombia, dominando el narcotráfico. La Fiscalía de Colombia comprobó que este Frente estaba vinculado al Cartel de Sinaloa de México. A alias “Guacho” se le adjudica una serie de crímenes ocurridos en zona fronteriza, especialmente el secuestro y asesinato de un equipo periodístico de diario El Comercio de Ecuador. Desde ese momento, “Guacho” se convirtió en el criminal más buscado de ambos países, y fue asesinado en diciembre de 2018, en pleno gobierno del presidente ecuatoriano Lenin Moreno y el presidente colombiano Iván Duque.
15 Casos de sobreprecio en la compra de insumos médicos para erradicar el virus COVID-19, peculado y tráfico de influencias, ocurridos durante el último periodo de Moreno.

Erika Torres, ecuatoriana, 28 años. Licenciada en Ciencias de la Educación, mención Lengua, Literatura y Lenguajes Audiovisuales. Más lectora que escritora, y también viceversa.
