La miscelánea: De las burlas de Quevedo, Lope de Vega y Salvador Novo

por Fernanda Loé Gómez

Poesía, género sublime de la literatura que pareciera ser sólo para enamorados. A los mortales como yo nos das miedo, a los poetas, trabajo, a los editores, problemas. Y si bien sabemos que existen muchas formas dentro de la poesía, y que el verso acompaña no sólo a amantes, también a héroes, caballeros y dioses, entre otros, hay algo que no es lo primero que pensamos cuando nos hablan de poesía. Ese algo es la risa, sin embargo, reírnos nos es tan natural como respirar, y eso no pasa desapercibido a los poetas. 

Por eso me gustaría hablar de algunos que decidieron usar el verso para burlarse, ya sea de algo o de alguien, dejándonos claro que la poesía se presta para expresar todo tipo de sentimientos, desde el amor más noble hasta la declaración más atrevida.    

Uno de estos autores es Quevedo, cuyo soneto burlesco más popular, A una nariz, demuestra hasta donde se estira el ingenio para conseguir la burla. Estudiado por su contenido, pero, sobre todo, por su forma, se lee como la muestra de que la risa vive también dentro de la poesía. Las comparaciones que van desde el pez espada, pasando por las pirámides de Egipto y hasta los judíos conocidos por narizones, logran llevar al extremo la figura del hombre narizón exagerando todo lo exagerable. Para muestra, un fragmento del soneto:

Érase un espolón de una galera,

érase una pirámide de Egito,

las doce tribus de narices era;

Otro ejemplo del mismo Quevedo es el titulado A uno que se mudaba cada día por guardar su mujer que no da tregua al hombre que por tener mujer infiel, es cornudo para la burla de los demás. Toda su vida gira alrededor de su cornudez que es motivo de risa para el autor y para los lectores. Las figuras surgen de la idea de que todo ha de ser a partir de cuernos debido al carácter de engañado del involucrado hasta el límite de llamarlo “templo de los cornudos”, es decir, entre engañados, el más. Aquí el ejemplo del ingenio de Quevedo para adaptar lo cotidiano a la figura que desea:  

Cuando tu madre te parió cornudo,

fue tu planeta un cuerno de la luna;

de madera de cuernos fue tu cuna,

y el castillejo un cuerno muy agudo.

Y en Yo te untaré mis obras con tocino no pierde la oportunidad de burlarse específicamente de Góngora (entre ellos había rencillas que dieron fruto a poemas como este) y de su talento, así como de su aspecto. Sin dejar nada fuera y con un carácter cómico pero sagaz, Quevedo sabe contestar las burlas que ya le había hecho Góngora en un soneto debido a cierta traducción de Anacreonte. Aquí un fragmento del soneto de Quevedo:

¿Por qué censuras tú la lengua griega

siendo sólo rabí de la judía,

cosa que tu nariz aun no lo niega?

Otro que no deja pasar la oportunidad de ser pícaro en verso es Lope de Vega, muy querido por Quevedo, por cierto, que en Muérome por llamar Juanilla a Juana deja claro que quiere que su empeño de conquista sea recompensado por Juana, a quien le señala las ventajas de esto con el fin de convencerla. El último terceto es el cierre perfecto de las pruebas que da Lope: 

Créeme, Juana, y llámate Juanilla;

mira que la mejor parte de España,

pudiendo Casta, se llamó Castilla.

Y pasando de España a México, es necesario hablar de Salvador Novo, específicamente su libro Sátira dedicado a recopilar ochenta poemas, publicados o no anteriormente por el autor, cuyo carácter considerado insolente por muchos de sus contemporáneos, no pareciera infundado. Personajes como Diego Rivera, Frida Kahlo, Agustín Yáñez, Jorge Cuesta, Andrés Henestrosa, Pita Amor, entre muchos otros, aparecen en las burlas directas pero magistrales de Novo cuya faceta humorística no había relucido tanto como la de cronista o poeta contemporáneo hasta ese momento, por lo menos.

Empecemos mencionando un fragmento de uno de los sonetos dedicados a Diego Rivera en donde de paso se burla también un poco de Lupe Marín, su entonces esposa, que después se casaría con Jorge Cuesta, con quien se quedó después de separarse de Diego cuando este se fue a Rusia. Así habla de Lupe: 

Ella necesitaba su refresco

y para procurárselo pedía

que le repiquetearan el gregüesco,

con dedo, poste, plátano o bujía.

Novo a lo largo de todos los poemas que le dedica a Diego critica desde su apariencia hasta sus habilidades como pintor, además de que lo señala como cornudo y, sobre todo, vendido al gobierno. El soneto termina así: 

Pero bien pronto, al comprender que esta

consolación estéril resultaba,

le agarró la palabra a Jorge Cuesta.

Y así como dedicó versos a Diego Rivera, no tuvo problema en criticar no sólo a sus colegas de las letras en su faceta de escritores, también en otros cargos como lo hace en los sonetos sobre la Biblioteca Nacional, mencionando a dos de sus directores, Joaquín Méndez Rivas y Enrique Fernández Ledesma, entre otros. Aunque si bien se burla de diferentes personajes reconocidos, no se olvida de hablar de temas generales como la vejez y el amor. Para el primero le sirve de ejemplo Henestrosa, al que en su cumpleaños número 60, le escribe unos versos, como lo muestra el siguiente fragmento: 

La Danza nos dispersa. Viento vario

cóncavo vuelve lo que fue convexo.

Sexagenario es ser ageno al sexo

y tiempo de ajustar itinerario.

Aconsejándole con sus versos olvidarse de los amores de las damas para concentrarse en escribir puesto que, aunque quiera gozar de esas mieles, claro es que el cuerpo no le va a dar lo necesario para ese trabajo. Además de recomendarle que no se sienta mal por su edad ya que él sí ha logrado llegar a ese número de años sin que disminuya su ingenio, como ha sucedido, a su consideración, con muchos otros escritores que entre más edad menos seso, sobre todo los que forman parte de la Academia. 

Y cerrando con los ejemplos, en materia de romance también cabe burla, por lo menos eso piensa Novo, quien con cinismo nos hace notar que el paso del tiempo, el físico que empeora, el deseo no consumado, la lujuria, y los errores cometidos en nombre de la pasión, también forma parte de ese bello sentimiento que llamamos amor. Así la ilusión del amado se ve de manera un poco más realista: 

¡Mañana nos veremos! Y me digo

que a dormir a tu lado, dueño mío,

siempre será mejor soñar contigo.

Con todo lo antes mencionado, creo que podemos concluir que el ingenio de Lope de Vega, Quevedo y Novo para burlarse en verso demuestra que la poesía puede hacernos reír tanto como nos hace suspirar. Y aunque hay muchos más que faltaron por mencionarse en este pequeñísimo grupo de autores citados me parece que la muestra es suficiente para saber que no por involucrar el humor, la poesía deja de ser poesía y, sobre todo, de ser un género donde cabe el ingenio cómico. Para concluir, creo que sería bueno dejar un fragmento del prólogo que el propio Novo escribe en Sátira, para burlarnos incluso de nosotros mismos y de nuestro oficio. 

Escribir porque sí, por ver si acaso

se hace un soneto más que nada valga;

para matar el tiempo, y porque salga

una obligada consonante al paso.

Referencias 

Francisco de Quevedo. (2003). A uno que se mudaba cada día por guardar su mujer. Soneto . Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Unidad Audiovisual. http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmck64c9

Lope de Vega. (2021, mayo). Sonetos / Lope de Vega; edición de Ramón García González. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/sonetos–34/html/ffe58ca0-82b1-11df-acc7-002185ce6064_6.html

López Gutiérrez, L. (2003). Quevedo contra el perro de los ingenios de Castilla. La perinola, 7, 427–437. https://core.ac.uk/download/pdf/83556729.pdf

Novo, S. (1970). Sátira. Alberto Dallal. https://es.scribd.com/document/376981280/Satira-Salvador-Novo




Fernanda Loé Gómez


Recién egresada de la carrera de Lengua y Literatura Hispánicas de la UNAM.
Formó parte del comité organizador del quinto ENELLHI, donde, entre otras cosas, colaboró en el diseño y edición de la Antología Conmemorativa, además de ser fotógrafa de ediciones anteriores del evento. También participó como colaboradora del blog Aproximación a la literatura en lenguas indígenas mexicanas. Experta en datos curiosos de poca o nula utilidad. Es fanática del cine, de las series, de la música y, en general, de la cultura pop. Fotógrafa amateur y, sobre todo, amante de los libros.

Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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