por Amaranta Castro
“Todo es mío y nada me pertenece, nada pertenece a la memoria, todo es mío mientras lo contemplo” —W. Szymborska
“El otro día llamé al amor de mi vida por teléfono, y cuando atendieron y escuché que era él, corté rápido. Me hizo bien saber que no murió todavía”1. La temperatura del día es 28 grados. A esta temperatura la hierbabuena de la casa comienza a secarse, se dobla hacia adentro, cuando sus hojas queman se puede escuchar un chasquido verde.
“Me hizo bien saber que no murió todavía” Tal vez ahora camina por una calle, en silencio. Recorre sus dedos en una pared amarilla, se detiene en la esquina. Semáforo en verde. Después de todo no iba a detenerse, aunque yo lo supiera. “El otro día llamé al amor de mi vida por teléfono”. ¿Qué día? Seguramente un viernes durante la tarde. Caminaba por el pasillo, regresé a mirarme en el espejo y lo haría: el rostro ya sin ojos, ya sin boca, un rostro que se reconoce como nunca antes lo había hecho. Mis manos volvían a parecerse a las de un extraño. No siento que estas sean mis manos, sino las manos de otro. Unas manos autómatas. Pero primero investiga el número. Quizá sea el mismo. No lo era. Siento agujas en los dedos. Cambiaba un dígito. El número cuatro. Un número estable con mitades exactas.
Saludo, pregunta, respuesta. Afirmación. Pares adyacentes. Despedida inconclusa.
“Y cuando atendieron”: existen ciertas millonésimas de segundos que nos separan entre el pensamiento y lenguaje. Primero se piensa, se tiene el pensamiento. Una conexión neuronal que abarca una o la totalidad del cerebro. Codificación en el área de Broca, es ahí una de las casas del lenguaje. Que no es lo mismo que la casa del ser en Heidegger ¿o sí? No más bien el ser reside en el lenguaje. No se sabe cómo los impulsos neuronales, o al menos yo no lo sé, cómo se convierten en palabras conocidas, oraciones, sintaxis. Por ejemplo: Hola, quise llamarte. Luego esas palabras mandan impulsos a los órganos motores: cuello, voz, cuerdas bucales, más que voz. La quijada, los pulmones: todo lo que se implica en la palabra. El acto de hablar. Se teje el lenguaje, sale a través de la boca: Hola ¿a quién busca?
“Y cuando escuché que era él”: El nexo y nos refiere a oración copulativa normal, una parte de un instante que se une a otro. La conciencia continua de lo que se ve, las leyes físicas que transcurren en la misma dirección, pero no se sabe por qué o al menos yo tampoco lo sé. El verbo ser, irregular o imperfecto. El ser como posibilidad de existencia. Él sin descripción, tan sólo la enumeración de ciertos sucesos: palabra en inglés, mirada evasiva, una sonrisa en un lugar oscuro. El final ya estaba ahí desde un inicio, una palabra en francés, una caminata solitaria. La nieve, el silencio, el viaje que nunca hicimos de regreso. Su mirada atenta en un cuadro con un círculo negro. Había dos opciones y él eligió la primera. Confusión, una esquina de madrugada. Él es la asociación de una palabra con otra. Asociación de palabras y conceptos, usos de palabras que sólo sirven para describir un puente entre su tiempo y el mío. Continua: Él es la lámpara de cristales que alguien encendió, la luz y la sombra de los cristales de esa lámpara, la casa abandonada, la casa sucia, la casa limpia, el día en que llovió y el agua inundó nuestras piernas. No volver a encontrar, ni hablar, ni a ver. Hacer de cuenta que el otro está como muerto, que no comparte el sol que ahora mismo sale detrás de mí. Ahora yo le doy la espalda. “No murió todavía”, pero eso de qué sirve, de qué ayuda. “Me hizo sentir bien”, claro. Pero yo no quiero resucitar a un muerto.
1 Para mayor referencia acerca de la frase, puede verse: <https://www.facebook.com/LaGenteAndaDiciendo>

Amaranta Castro
Estudió Estética y Filosofía del Arte (BUAP). Dirigió círculos de
lectura en las áreas juvenil e infantil (BUAP). Participó en la creación del proyecto para la difusión de lectura y las artes: Convivencia en Letras (BUAP, 2015). Cursó el diplomado en Creación literaria en la Escuela de Escritores SOGEM. Ganadora en la categoría de Poesía en el 10º Festival Internacional de Escritores y Literatura, Guanajuato (2015). Ha publicado en periódicos nacionales y revistas. Fue becaria del programa de Innovación artística (IMACP, 2018) con el libro: “Voces de los árboles”. Algunas de sus poesías fueron seleccionadas en la obra de escritoras contemporáneas mexicanas, “Romper con la palabra”. Estudia Lingüística y Literatura Hispánica (BUAP).

Me gustó muchísimo este texto, gracias a la autora y a este bello proyecto por compartir ❤
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Apenas veo tu mensaje, pero mi agradecimiento por tu lectura es infinito. 💜
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