por Raquel Vargas Solís
Sí, mamá, tan solo he sido una hija de las hojas
dejándome llevar por el viento
manoseada por las ramas secas
en buses, avenidas,
buscando siempre flotar en el agua,
toda una aparición del pleistoceno,
una Ixchel del desierto intricado
escribiendo el breviario del descontento a cuestas
inclinada sobre el flujo de mi vientre rogándole al río un sustento
en medio de tanto desalojo, de tanto desahucio.
Abortando el desconsuelo a punta de misoprostol,
tan mía,
hurgándole la risa a la montaña,
tan hija del río tirándole el anzuelo a la nada
urgida de palabras que no hacen más que dejarme a solas.
Voy con tanta resistencia como me quepa en la mirada,
en desacato como las raíces,
astutamente insumisa como la abuela Kueka
volviendo del exilio parisino al tepuy,
mamá, lo sé, no puedo cansarme de pertenecerme.
Quiero engordar mi desvelo maullando,
contándole a los zorros pelones mi historia en medio de la noche
desnuda, saboreándome el caos, el rito, el mito
la tristeza austera que me habita incapaz de desahuciarme la alegría
este tentempié cotidianamente abrupto ya ves cómo me tiene
hastiada, astillada,
irreverente hasta en la sombra.
Este siempre será el turno de la ofendida
y la ofendida siempre seré yo de haber venido a este mundo
sin que me pidieran el consentimiento
todo este descontento, mamá,
no me cabe en las manos
ni en las hojas blancas
me envuelve como el olor del orégano
como el ajo en trocitos en medio de los dientes apretados
en medio de todo este poderío inapagable
que enciende visiones de ternura entre la muerte.
Ahora es la hora de mi turno
el turno del ofendido por años silencioso
a pesar de los gritos.
Callad
Callad
Oíd.*
*Fragmento final del primer poema del libro del salvadoreño Roque Dalton titulado El
turno del ofendido.
(Costa Rica, 1991)
Escritora itinerante, autora de la novela corta “Catatonia”. Estudiante de Filología, Lingüística y Literatura en la Universidad de Costa Rica. Su poema Taky Unquy puede encontrarse en la primera edición de la revista centroamericana Ek Chapat, así como su poema Errabunda es parte de la antología del Concurso Literario Internacional Ángel Ganivet 2019. Editora del colectivo Voces Vagamundas, su obra también puede encontrarse en la página web www.vocesvagamundas.com.

