Desnudez escondida del espejo

por Sandra Álvarez

Nací cuando el año que se llama 1992 apenas empezaba
mi milenio de nacimiento estaba por diluirse
el fuego se había inventado
y los dinosaurios ya eran historia.
Me condenaron a 27 letras
y a un alfabeto con el que no le puedo poner nombre
a todas las estrellas.

Vi a los árboles extenderse hasta el cielo
y me decidí a crecer a su sombra.
A veces me sentí enebro
pino, caoba, cedro
rosal, abeto, orquídea
flor blanca, verde, lila.

Lo único que me quedó
fueron los pies llenos de tierra
y un gusto por el viento.

He reconfigurado mi esencia
mi nombre, mis números y la figura de mi cuerpo
me desvisto sin miedos
amo mi forma
y todos mis sentidos.

Me habito.
Habito los ojos de mi madre
recuerdos de desconocidos
y nombres lejanos.
Habito mi cuerpo
mis luces regadas por el camino
las intersecciones arboladas
los murales hechos a mano
donde yacen equinoccios lunares
y solsticios marítimos fugaces.

Descubro mis días
desplego mis palabras incoloras
ya no hay escondites
ni reflejo en el espejo que descubra la dirección.


Guatemala, 1992. Periodista y escritora. Mis textos han sido publicados en varias revistas culturales y literarias, sitios web y antologías poéticas de Guatemala y México. 

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Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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