Del cielo al suelo

por Ángela María Muñoz

Cuando llegó el día en que Dios decidió llamarle, el abuelo se encontraba en su habitación meciéndose suavemente sobre una silla reclinable, entretanto, sus nietos le abandonaban. Por la ventana miraba unos mirlos a quienes consideraba suyos; todo era suyo, llegó a pensar que él había creado las plantas, los animales y el mismo aire que en contados instantes dejaría de respirar. 

Hasta aquel día se sentía satisfecho. Su ser era perfecto, indescriptible, omnipotente… sin embargo, cuando quiso ponerse en pie para admirar su rostro hirsuto, un retumbante estruendo atacó su frágil corazón y el último hilo de oxígeno lo atravesó, avisándole que ese sería el final. 

No quería irse, quería amarse por última vez abrazándose a esa quimera efímera de sus recuerdos, así se creería de nuevo la más perfecta creación en el universo. Aunque lo quería, el tiempo no fue suficiente, sus minutos estaban contados y estos no le permitieron cumplir su último deseo. 

Había muerto. Estaba tendido sobre el piso de mármol y ahora no valía nada, ni siquiera un centavo, porque polvo había sido siempre y en polvo retornaría para dejar de existir… para dejar de ser lo que algún día creyó que era.




Ángela María Muñoz Gutiérrez

Reside en Cali, Colombia. Es Comunicadora Social y Periodista, actualmente estudiante de la Maestría en Estudios Sociales y Políticos. Amante de las letras, lectora de la vida, se considera empedernida por conocer y contar historias. Cree que el periodismo, sumado a la riqueza comunicativa que reside en la palabra, tienen un gran valor para expresar y poner de manifiesto sentimientos y evocaciones. Es por esto que en su proceso de aprendizaje se ha valido de la escritura como medio de transmisión del conocimiento. 

Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

Deja un comentario