Por Valeria Mendoza
Quiero ponerme triste
distribuir mi corazón
(como expresa el tseltal)
distribuirlo tanto que la
t
r
i
s
t
e
z
a
se me baje hasta las chanclas
donde antes de pisar unas
chinches
el llanto escurra por la suela
haga zarpar un barco traslúcido
y se lleve, ondeando, a las segundas:
así tal vez aprenderemos a querer la Otredad.
