por Paula Busseniers
como vagina que soy
María Auxiliadora Álvarez
En la séptima luna, la niebla adormece
el lento fluir de las aguas por el orificio.
Las voces asustan la noche, alcanzan el día que aplaza la anunciación del destierro.
La manada de bestias sedientas aguarda el recio frío de la tarde para el ataque.
Rondan alegres el cuerpo del delito, husmean, luego ladran y embisten,
huyen y reagrupan.
Aúllan feroces imitando al macho alfa que dirige la pelea,
que está dispuesto a matar y vencer,
no morir acorralado en la jaula,
embiste embiste embiste.
Entra al conducto.
Nada es lo que tenía que ser.
La orden fue dada.
Hombres verdes pasan la pelvis a la camilla,
corren alegres pisos abajo
inconscientes de la respiración de huracán
el tsunami de temblores
la furia de hembra luchando por su crío
su cordón umbilical unido a todas las hembras de antes y de ahora.
Respirar respirar respirar
aguantar el embiste
salir de la ola, entrar de nuevo,
llegar a la cámara de hielo.
Hombres verdes pasan la pelvis a la plancha.
Entra la aguja con la droga
nadie pregunta si quiere
todo se acelera
alcanza la voz soez del carnicero mayor.
Reducida a vagina.
La droga la salva.
La herida no cerrará nunca.
Paula Busseniers
Originaria de la región flamenca de Bélgica y xalapeña desde hace mucho. En labloga.blogspot.com y en Revista Literaria Monolito aparecieron algunos de sus poemas en notas de y entrevista por Xanath Caraza. También traduce poesía y es co-traductora de Huesos de Jilguero, antología poética de Janet Frame, UV, 2015. Escribe cuento, ha sido publicada en la Revista Literaria Tintero Blanco.
