Condena

por Andrea Wence

Te sientas a la orilla del diván, y repasas en tu mente la borrosa y difusa imagen de su rostro antes de partir. Los gritos sordos de la última pelea retumban en tu cabeza, y tu cuerpo se defiende con una lluvia de llanto imparable y estruendosa. El cansancio incontrolable se apodera de tu ser, y de pronto, te calmas. Te vas a la cama al cuarto para las diez de la noche, y tu mente divaga en pensamientos errados hasta las cinco menos seis de la mañana. Tu enajenado cuerpo se levanta por inercia, sin sentido ni dirección, y tu volátil mente solo se concentra en las últimas y definitivas palabras, el último y poco elocuente “te odio” que le expresaste, y te preguntas si realmente le odiabas o le amabas. 

De la nada, tu existencia se pausa un sinfín de segundos y tu pensar se somete a una serie de hubieras sin sentido, que se convierten en soluciones intangibles para un final irremediable. Tu entendimiento se cierra a las únicas posibilidades iracundas que se rigen por sí solas, y tu papel de juez circunstancial dentro de aquel espiral de angustiosas emociones, se pone en marcha cuando caes en cuenta de tu funesta realidad. Respiras y sigues con la vida. 

La cotidianidad de la mañana se siente inhabitual, pues el vacío de su ausencia te devora, te asfixia y te rompe. El tiempo se consume tan rápido como la última exhalación de una risa incontrolable, y los días se reducen a la brevedad de un beso de despedida. La ineptitud de seguir adelante te corrompe y la vida se convierte en una serie de actos insípidos, de hechos incoherentes que te llevan a la nada dentro un vacío inmensurable. Y te rindes. Asumes la dolorosa e inevitable condena que conlleva enamorarse.




Andrea Jaqueline Wence Centeno

«Tengo 20 años y resido en el Estado de México, soy estudiante de la licenciatura en Ciencias Humanas en el Centro Universitario de Integración Humanística y de la licenciatura en Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Cuento con 10 años de experiencia en las artes escénicas, participé en la puesta en escena Una rosa con otro nombre de escritor Emilio Carballido y en diversas obras musicales.»

Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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