Selección poética

por Pilar Sanjurjo

deshielo

un cubito de hielo

                     se desliza 

por mi hombro 

                             y cae

como en un tobogán 

por mi clavícula

deja huellas en el esternón

y se deshace en el ombligo

deja una laguna melancólica

que salpica mi dedo índice    

                                               -quiero más-

quiero más de ese frío erizando

cada pelito que raspa

                                      áspero, 

juega con la tensión 

de la insoportable necesidad

de querer más 

no es cruel, es su esencia

acuosa y vacía, que se derrite

cuando roza el sol, 

                               no entiende

y se desintegra con el tacto

que le entrega la sangre

no le niego mi piel

me entretengo con su limitado

tiempo de furia 

                            lo dejo 

lo dejo esconderse en mi boca

para que sueñe con vapor 

y besos de otra especie

*

reloj de arena 

me persigue un reloj

llueve arena de su vientre

cae lenta, 

        suavemente,

               se amontona y acumula en la costa

contemplo

que se me pasa la hora,

que ya estoy en hora

de sumergirme 

la playa se inunda 

me dejo llevar por la

marea que, como engranajes rotos

me devuelve a la orilla

rechaza mi ritmo

             la ausencia también es un tiempo

no hay fuga posible. estoy como

sonámbula, la correntada 

me revuelve el

estómago/pelo/la ropa se rasga 

            ¿cómo se escapa del zig-zag?

             me vuelvo sal y

     me adhiero como parásito a los 

             caracoles/algas/corales

             los golpes están puliendo mis hábitats 

en un momento no voy a ser

             más que marcas  pero eso ya no interesa

             no es una épica despedida 

no soy

             mártir de la carencia 

*

[I] viaje 

pensé en hacer poema

la vez que volvía de Almagro 

con una persona 

que había conocido 

esa tarde-madrugada 

[disculpa si desvarío, es

que el tiempo juega conmigo]

hablábamos para mantenernos

alertas, quizás una de otra

el sol se fortalecía como

en una lupa, con la ventana

del tren y nos cegaba de a poco

anestesiaban el sueño

solo nuestras voces

banfield, domingo 11 am

alguien decide morir 

el día de la semana

que nadie parece soporta

y se cruzan en el camino 

su muerte y mis pasos:

solo buscamos desmayarnos


él entre vías, yo en mi colchón

*

días corren acelerados

no los alcanzo, los dejo escapar 

mis movimientos tan destiempo

retroceden en el 

                              tic – tac 

de los relojes 

los días se diluyen en la canaleta de mis párpados

elaboro teorías, una máquina del caos

estalló en Pakistán

y como un tsunami, sus ondas 

impactan acá 

me lo dijo alguien en una pregunta

de esas que ponen en evidencia

el detrás del mundo

¿escuchaste al gallo cantar esta noche?

y entre el cableado eléctrico y mis pupilas 

su cacareo entonó

“pasan cosas raras en Pakistán”

y lo supe, vio al tiempo huyendo de la vida

encadenado a la medianera

como quién se para en los bordes de un puente

imaginando cómo sería saltar




Pilar Sanjurjo Murujosa

 ( Burzaco, Bs. As., Argentina, 1997) estudiante de sociología, trabajadora de la educación y poeta de la urbanidad.

Publicado por La Coyol Revista

Revista hecha por y para mujeres escritoras y artistas

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