Por Arizbell Morel Díaz. Èrase una vez una niña.Èrase una vez dos.Y luego tres… Tic, toc, tic, toc resonaba en toda la habitación. Beatriz sabía lo que aquello significaba: un nuevo día estaba por comenzar. Con sus cortos cabellos y medias demasiado largas para su edad, la niña recorrió el pasillo de la gran casaSigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas I La Niña que se convirtió en ballena.»
