«Analizo mi postura reflejada en el concreto y me pregunto ¿Cuándo adopté ese caminar despreocupado? Un movimiento alternante de ambos brazos me entretienen y apaciguan. Mi sombra es mi guía, compañía y disfruta de mi plática. Jugueteamos, nos deformamos y vacilo con movimientos rápidos que imita perfectamente, no sin antes abrirme camino con esa inclinación adelantada que la caracteriza»
