Al regresar a casa y prepararme para dormir, me miré al espejo y los vi: no era posible negarlos. Observé uno a uno los cambios ya notorios en mi rostro, esos que han comenzado a marcar el inicio de una nueva etapa de mi vida.
Al regresar a casa y prepararme para dormir, me miré al espejo y los vi: no era posible negarlos. Observé uno a uno los cambios ya notorios en mi rostro, esos que han comenzado a marcar el inicio de una nueva etapa de mi vida.