Cada que caminaba y veía a las personas sentadas con una taza de café caliente, en vivas conversaciones con amigos o conocidos, yo no añoraba más que una cosa: estar en su lugar.
Cada que caminaba y veía a las personas sentadas con una taza de café caliente, en vivas conversaciones con amigos o conocidos, yo no añoraba más que una cosa: estar en su lugar.