Todos ellos sin buen trazo , rayados, en la computadora y otros en Instagram, textos perdidos a través del tiempo reemplazados por la tortura que sufren al ir mejorando la escritura y el estilo de cualquier autor. Si mis letras me hablaran me dirían que no me exigiera tanto, que sólo necesitaban espacio para ser leídos independientemente del caos diario.
