Por Arizbell Morel Díaz. Para Andrea, La Malabarista sin ratones. Mena estaba sentada al borde de la mesa, con una maceta de frente y una taza de café vacía en la mano. El mundo era uno sólo y el cielo un lienzo que ya había sido pintado por alguien más. ¿Qué le quedaba por hacer?Sigue leyendo «Historias de alacenas, vitrinas y macetas | Barista»
